sábado, 30 de octubre de 2010

“DOCTRINA DE DIOS” - Diego Martínez Méndez




TEOLOGÍA SISTEMÁTICA

TEMA: "DOCTRINA DE DIOS"

Profesor: Diego Martínez Méndez

PROGRAMA1

I. OBJETIVOS DEL CURSO:

1. Que el alumno conozca el contenido básico de esta materia.

2. Que el alumno aprenda a razonar (que no a racionalizar) su fe y los límites de la razón.

3. Que el alumno conozca, aunque sea someramente, las pruebas filosófico-teológicas sobre la existencia de Dios.

4. Que el alumno realice una serie de ejercicios, lecturas, trabajos de investigación, etc., que demuestren su conocimiento y comprensión del contenido de esta materia.

5. Que el alumno conozca suficiente bibliografía para poder investigar en profundidad cuando lo desee.

II. LA EXISTENCIA DE DIOS.


1. Necesidad de la fe para el conocimiento de Dios.

2. Imposibilidad de demostrar la Existencia de Dios.

2.1 Por medio de la razón.

2.2 Por medio de la Revelación.

2.3 ¿Una intuición racional?

2.4 El Ateísmo o Diversas formas de negar la Existencia de Dios.
Nota: 1. A lo largo del Curso se pueden producir algunas ligeras modificaciones en las subdivisiones del Programa.

3. Pruebas tradicionales de la Existencia de Dios.

3.1 Las cinco vías (o maneras) de Tomás de Aquino para probar la existencia de Dios.

3.2 Argumentos en favor de la existencia de Dios:

3.2.1 Argumento Cosmológico.
3.2.2 Argumento Teleológico.
3.2.3 Argumento Ontológico.
3.2.4 Argumento Moral.
3.2.5 Argumento Histórico
3.2.6 Argumento Bíblico-Religioso.
3.2.7 Argumento de la Experiencia..
3.2.8 Otros argumentos.

III. LA NATURALEZA O EL "SER" DE DIOS.


1. Definiciones: El término "definición" y la imposibilidad de "definir" a Dios.

2. Los "Credos" y "Confesiones" de la Iglesia.

3. Los Nombres de Dios en la Biblia y su importancia para conocer a Dios:

Descripciones en vez de "definiciones".

3.1 En el Antiguo Testamento.

3.2 En el Nuevo Testamento.

3.3 En la Historia de la Teología/Filosofía Cristiana.

IV. LOS ATRIBUTOS DE DIOS.

1. Atributos Absolutos:

1.1 Espiritualidad.

1.1.1 Unidad.

1.1.2 Simplicidad.

1.2 Eternidad.

1.3 Infinidad - Inmensidad.

1.4 Inmutabilidad.

1.5 Perfección.

2. Atributos relativos:

2.1 Omnipresencia (distinta de la Ubicuidad).

2.2 Omnipotencia.

2.3 Omnisciencia.

2.4 Sabiduría.

2.5 Bondad.

3. Atributos Morales:

3.1 Santidad.

3.2 Amor.

3.3 Justicia.

3.4 Veracidad.

V. LA TRINIDAD.


1. Introducción 2. Unidad y Trinidad en Dios.

3. ¿La Trinidad en el Antiguo Testamento?

4. La Trinidad en el Nuevo Testamento.

5. La Trinidad en la Teología Cristiana:

5.1 Unidad de Substancia y Esencia.

5.2 Trinidad de Personas.

5.3 Teorías Antitrinitarias:

5.3.1 Monarquianismo.

5.3.1.1 Monarquianos Modalistas.
5.3.1.2 Monarquianos Dinámicos o Adopcionistas.
5.3.2 Subordinacionismo.

5.3.2.1 Arrianismo.

5.3.2.2 Pneumatoquianismo.
5.3.3 Socinianismo.

5.3.4 Unitarianismo.

5.4 Analogías que ayudan a expresar esta doctrina:

5.4.1 Analogía del Sol.

5.4.2 Analogía del Triángulo Equilátero.

5.4.3 Analogía del Río.

5.4.4 Analogía del Hombre.

5.4.5 Analogía del Espíritu.

5.4.6 Analogía de la Mediatriz, Bisectriz y Altura en un Triángulo Equilátero.

6. Conclusión.

PRIMERA CLASE
1. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS DEL CURSO.



1.1. Entregar el programa.

1.2. Leer y comentar los objetivos del Curso.

1.3. Comentar la forma de evaluación de esta materia: ejercicios, lecturas, pequeños trabajos de investigación, asistencia a clases y participación en la clase (exponiendo sus trabajos cuando lo pida el profesor).

1.4. Rellenar hoja de matricula todos aquellos que desean seguir el curso como alumnos oficiales (Entregar hojas a los que manifiesten que se quieren matricular).

2. LA EXISTENCIA DE DIOS.

La pregunta por la "existencia" de Dios es la más problemática de todas las preguntas. De una u otra forma ha acompañado al hombre seguramente desde sus mismos orígenes y lo seguirá acompañando mientras el hombre sea hombre (animal racional).

Causa extrañeza, por tanto, que la Biblia, el libro de Dios por excelencia, no se plantee tal pregunta ni una sólo vez en todas sus páginas. Ella muestra que los hombres pueden "conocer" a Dios, experimentarle, pero nunca se plantea demostrar su existencia. Dios, simplemente, está ahí.

¿Merece la pena, entonces, seguir estudiando, reflexionando, planteando, interrogando sobre la existencia de Dios? No sólo vale la pena, sino que es necesario hacerlo ya que es una pregunta existencial (vinculada intrínsecamente con el problema de la propia existencia humana. Como creyentes, que estamos llamados a testificar de nuestra fe en Dios y dar razón de ella, es necesario enfrentar la discusión aunque nuestro camino nos llevará, seguramente, al punto de partida: Dios, simplemente, está ahí. Pero habremos entendido que nuestra fe no es absurda, es razonable y que la razón humana, usando todos los instrumentos a su alcance (filosofía, teología, matemática, historia, antropología, etc., no ha podido llegar más allá de esa constatación.

2.1. Necesidad de la Fe para el conocimiento de Dios. Generalmente se acepta que las pruebas sobre la existencia de Dios necesitan y apoyan la fe en Dios, pero no la producen (Cf. Heb. 11:6).

2.2. Imposibilidad de demostrar la existencia de Dios. Si alguien pudiera "demostrar" la existencia de Dios, ese no sería Dios. No sería ni el Dios de los filósofos, ni el Dios de la Biblia, ni el Dios de la intuición racional ya que el que demuestra una cosa la domina, está por encima de ella.

2.2.1. Por medio de la razón. Los filósofos trataron de demostrar la existencia de Dios razonando sobre el mundo, el hombre o sobre la necesidad y lógica de la idea de Dios. Lo único que hicieron fue "deducir" la existencia de Dios, pero no pudieron probarla irrefutablemente.

2.2.2. Por medio de la revelación. Es cierto que la única forma de encontrar y conocer "de" Dios, según la Biblia, es en la auto revelación de Dios. Dios se revela en la naturaleza (Sal. 19:1; Rom. 1:19-20), a través de los profetas/apóstoles (Ef. 3:5; Heb. 1:1) y final y definitivamente por Jesucristo (Jn. 1:18; Heb. 1:2). Pero aunque Dios revela Su voluntad y aspectos de su ser, en su revelación no hay una demostración explícita de su existencia.

2.2.3. Una intuición racional. Aunque algunos lo niegan, para muchos hay en el ser humano una idea de Dios de forma intuitiva. Esta sería la "revelación primaria" de Dios. Una verdad suprema impresa de forma indeleble en la constitución misma de la naturaleza humana. Con esto no se quiere decir que el hombre tenga una "idea innata" de Dios desde su nacimiento o incluso antes (doctrina de las ideas de Platón), sino que al hombre le sale, de forma espontánea, dada su constitución espiritual.
2.3.1. La enseñanza Bíblica. Hech. 17:23, 27-28; Rom. 2:15.

2.3.2. El sentido de transcendencia en el hombre.

2.3.3. El germen de religión que hay en todo hombre.

SEGUNDA CLASE

2.2.4. El Ateísmo o Diversas formas de negar la Existencia de Dios. A pesar de todo lo dicho anteriormente hay muchas personas que se declaran ateos y otros que afirman que no existe un verdadero ateísmo. Se pueden distinguir diferentes clases de ateísmo: El ateo práctico que es aquel que en la vida práctica no reconoce a Dios, sencillamente vive como si no hubiera Dios (Sal. 10:4; Efe. 2:12). Luego están los ateos teóricos que hay quien los distingue en dogmáticos y escépticos. Los primeros niegan de plano que haya un ser divino y los segundos dudan de la capacidad de la mente humana para determinar si hay o no hay Dios. Aun hay quien habla de ateos capciosos que sostienen que no hay pruebas válidas de la existencia de Dios2

2.2.4.1. La palabra "ateo" significa literalmente "sin dios". Luego, por definición, el ateo es alguien que está sin Dios. Para ser un verdadero ateo habría que guardar silencio incluso de su ateísmo ya que en su propia definición está implícita la idea de Dios. Cuando se declara "ateo" está confesando la idea de Dios, aun cuando él esté sin Dios. De hecho, sería un absurdo decir que se es "sin-Dios", si Dios no existe o tratar de negar, racionalmente, lo que no es. "En consecuencia, el ateísmo resulta ser demasiado simple. Si todo el universo carece de significado, jamás nos habríamos dado cuenta de que carece de significado, del mismo modo que, si no hubiera luz en el universo, y por lo tanto ninguna criatura tuviese ojos, jamás habríamos sabido que el universo estaba a oscuras. La palabra oscuridad no tendría sentido"3

2.2.4.2. Si es cierto que la existencia de Dios no puede ser demostrada por la razón y que exige la fe, es igualmente cierto que la negación de alguna idea de Dios por la razón es no sólo imposible, sino racionalmente incoherente y contradictoria. Se han dado, a lo largo de la historia, diferentes pruebas y argumentos racionales en favor de la existencia de Dios, pero la razón humana no puede llegar a tener pruebas lógicas contrarias a la existencia de Dios.

3. PRUEBAS TRADICIONALES DE LA EXISTENCIA DE DIOS.

Al observar la naturaleza y su comportamiento y a sí mismo y su interior, el hombre ha intentado desarrollar su "conciencia de Dios" apelando a su razón teórica (razonamiento puro) y práctica (observando y razonando el comportamiento de la realidad). Pero, ya hemos dicho, que con todas esas pruebas el hombre no puede llegar a conocer a Dios ya que Éste se muestra o auto revela y su revelación más perfecta nos es dada en Jesucristo. Lo que el hombre hace, realmente, con estas pruebas es justificar o fortalecer su fe ante su razón.

3.1 Las Cinco Vías de Tomás de Aquino4. Estos cinco caminos se pueden resumir así:

Nota: 2. L. Berkhof, Teología Sistemática, p.23.
Nota: 3. C.S. Lewis, Mero Cristianismo, p. 56. Para ver este razonamiento en su contexto hay que leer los varios capítulos en que Lewis trata de la Ley Moral.
Nota: 4. Para un estudio más detallado de estas pruebas elaboradas por Santo Tomás, y una crítica de las mismas, véase F.Copleston, Historia de la Filosofía, Vol II, pp. 333-338.

3.1.1 El que va del movimiento a aquello que lo mueve (Aristóteles). Todo movimiento es causado por algo que lo mueve y que es movido a su vez por otro. Ahora bien, tiene que haber algo que puso en marcha esa cadena de movimiento sin ser movido a su vez por algo. Ese algo es Dios. Aristóteles lo llamaba el "primer motor inmóvil". Pero, ¿cómo algo que no tiene movimiento puede mover algo? Aristóteles diría que como la belleza que no se mueve, pero que atrae hacia sí por ella misma. Hay que recordar que para el pensamiento griego el movimiento era imperfecto, de ahí que no pudiera aplicarse a Dios.

3.1.2 El que va de los efectos a una primera causa. Todo efecto es producido por una causa, luego tiene que haber una causa primera que ella misma no haya sido causada. Esa primera causa es Dios.

3.1.3 El que va de los seres contingentes a un ser necesario. Todos los seres (cosas, personas, etc.) son contingentes puesto que son, pero podrían no haber sido ya que hubo un tiempo en que no eran (o existían). Si todas las cosas tuvieron posibilidad de no ser, habría habido un tiempo en que ninguna existiera, pero si esto fuera verdad, tampoco debería existir ahora cosa alguna, porque lo que no existe tampoco empieza a existir más que en virtud de lo que ya existe. Tiene que haber, por lo tanto, un Ser no contingente, necesario, que tenga en sí mismo la cualidad de ser y existir y por lo tanto no se pueda pensar de él que en algún momento no haya sido o que dejará de ser (en ese caso sería contingente y no necesario). Ese ser es Dios. Este argumento se basa en que todo debe tener una razón suficiente, la razón por la cual existe.

3.1.4 El que va de los grados de perfección a un ser sumamente perfecto. Cada cosa tiene distintos grados de perfección con respecto a las otras cosas, luego debe haber algo que concentre en sí mismo todos los grados de perfección sin ningún tipo de imperfección. Lo que es supremos en bondad, verdad, etc., debe ser la causa de la bondad, belleza, etc., que hay en todas las cosas. Ese ser absolutamente perfecto es un ser supremo en todas las perfecciones y por lo tanto es Dios.

3.1.5 El que va de un diseño a un diseñador. Observamos objetos que operan por un fin. Debido a que eso ocurre siempre, o casi siempre, no puede deberse al azar, sino que debe ser el resultado de una intención. Pero esto objetos que carecen de conocimiento no pueden tender a un fin, por sí mismos. Tienen que ser dirigidos por alguien inteligente, como una flecha que es dirigida por un arquero. Así pues, existe un Ser inteligente, por el cual todas las cosas naturales son dirigidas a un fin. Es a Este al que llamamos Dios.

"De hecho, puede decirse que las cinco 'vías' de santo Tomás son una explicitación de las palabras del Libro de la Sabiduría (cap. 13) y de la Epístola a los Romanos de san Pablo (cap. 1), según las cuales Dios puede ser conocido a partir de sus obras, como algo que trasciende a esas obras"5

Nota:5. Ibid, p. 338. Copleston estima que, aunque para Tomás de Aquino la prueba preferencial es la primera (por eso la llama "vía manifestior"), la tercera es la rige y fundamenta la validez de todas las otras: "En la primera prueba, el argumento basado en la contingencia se aplica el hecho especial del movimiento, al orden de la causalidad, en la cuarta a los grados de perfección y en la quinta a la finalidad, a la cooperación de los objetos inorgánicos en el orden cósmico".

3.2 Argumentos tradicionales en favor de la existencia de dios.

Estos argumentos o pruebas se suelen resumir en cinco: cosmológico, teleológico, ontológico, moral e histórico6. A ellos añadiremos dos más: el de la experiencia religiosa y el de las Escrituras.

3.2.1 El argumento Cosmológico7. En esencia ya aparece en la "Cinco Vías" de Santo Tomás y fue expuesto primero por Platón y luego por San Agustín. Parte de la idea de que el universo (cosmos) está ya determinado. Todas las cosas que vemos en el mundo tienen causas antecedentes. Nada es totalmente autocausado. Ahora bien, si todo efecto tiene una causa fuera de él, tiene que existir una primera causa determinante que no esté determinada por nada ni nadie. De otra manera, el proceso de la causa y el efecto no empezaría jamás y evidentemente esto es falso. Tiene que haber una primera causa. Esa primera causa es Dios. Aquí se trataría del Dios Creador, Todopoderoso. Bíblicamente se podría encontrar algo parecido a este argumento en Heb. 3:4.

3.2.2 El argumento Teleológico. También aparece en las "cinco vías" de Santo Tomás y también es un argumento causal. Así como el cosmológico toma su nombre de cosmos" que significa universo o mundo; éste lo toma de "telos" que significa fin o meta (en el sentido de finalidad o propósito), por eso se le conoce también con el nombre de "argumento de designio". Al contemplar el mundo, aparecen todas las cosas, ante nuestra experiencia, como sirviendo a fines más allá de ellos mismos y su control. El mundo revela inteligencia, orden, armonía y designio. Estas adaptaciones del universo se extienden desde las órbitas del sol hasta las adaptaciones del ojo de un insecto. Esto revela a un ser inteligente y de firmes designios, una mente cósmica, un gran Arquitecto que diseñó el mundo con un orden y un propósito8. Negar esto es suponer que todas estas cosas se deben a una ley ciega y sin causa, lo que parece absurdo. Si el argumento cosmológico nos da la idea de un Dios como poder, el teleológico avanza un paso y nos da la idea de un Dios como persona, con libertad, inteligencia y propósito.

3.2.3 El argumento Ontológico. Como su nombre indica, se basa en el estudio del ser (ente). San Anselmo es quien desarrolló por primera vez este argumento en su Monologium y después en su Proslogium. Luego fue reformulado por los filósofos racionalistas de los siglos XVII y XVIII y sigue siendo muy discutido en la filosofía reciente. Se podría resumir así: El hombre tiene la idea de un ser absolutamente perfecto. La existencia es un atributo de la perfección y por lo tanto debe existir un ser absolutamente perfecto. En su forma más sencilla define a Dios como "aquello de lo cual no puede pensarme algo más grande". San Anselmo lo desarrolla en una plegaria así:

Dios es aquello mayor que lo cual nada puede pensarse.
Pero aquello mayor que lo cual nada puede pensarse, debe existir, no sólo mentalmente, en idea, sino también extramentalmente.
Así pues, Dios existe, no sólo en la idea, mentalmente, sino también extramentalmente.
La premisa mayor presenta simplemente la idea de Dios, la idea que tiene de Dios un hombre, aunque niegue su existencia.
La premisa menor está clara, puesto que si aquello mayor que lo cual nada puede pensarse existiese sólo en la mente, no sería aquello mayor que lo cual nada puede pensarse. Algo más grande podría pensarse, a saber, un ser que existiese en la realidad extramental y no únicamente en la idea9.

Nota: 6. Estos argumentos han sido aceptados, rechazados, criticados y modificados por diferentes filósofos a lo largo de la historia, especialmente a partir de la Edad Media.
Nota: 7. Hume puso en duda la ley de causa y efecto y Kant rechazó el argumento por considerarlo un error de razonamiento al cesar, de pronto, de aplicar la categoría de causalidad sin motivo alguno.
Nota: 8. Kant llama a este argumento "fisicoteleológico y, aunque le parece el mejor de todos, dice que a lo máximo que se puede llegar es deducir no al Dios Creador sino a un Arquitecto o diseñador del universo. La crítica de Kant no va contra el argumento en sí sino contra la práctica de aplicar la metafísica para conocer lo que es incognoscible.

Se parte de la idea de que existir en la realidad es más grande que existir sólo en el pensamiento. Por lo tanto aquello más grande que lo cual nada puede pensarse debe existir en ambas formas: en la realidad y en el pensamiento.

Se considera erróneo el argumento por su naturaleza tautológica. Es decir, el definir una entidad como existente no proporciona bases para inferir su existencia.

Ya en su época, el monje Gaunilón atacó el argumento diciendo que la idea que tenemos de una cosa no es garantía de su existencia extramental y puso como ejemplo que podemos pensar que las islas más bellas posibles debían existir en algún lugar, puesto que podemos concebirlas. A esto replicó Anselmo que no era comparable. Si Dios es posible, es decir, si la idea de un Ser totalmente perfecto y necesario, no contiene una contradicción, Dios debe existir puesto que sería absurdo hablar de un Ser necesario puramente posible (sería una contradicción en los términos), mientras que no hay contradicción en hablar de unas islas bellísimas meramente posibles.

El argumento fue aceptado por Buenaventura, rechazado por Tomás de Aquino, Dun Escoto se valió de él, Descartes lo adoptó y adaptó, Libniz lo defendió y Kant lo atacó10.

3.2.4 El argumento Moral. De alguna forma, este argumento, es otra aplicación del principio causal a nivel de lo moral. Quien mejor formuló este argumento fue Kant que lo consideraba superior a cualquier otro argumento11. Parte Kant de que la conciencia moral es un hecho tan real, tan incontrovertible, como lo es el pensamiento. Pero conciencia moral sólo la tiene el hombre. Los animales y las cosas son y se comportan como les corresponde a su ser. Lo que hace no puede calificarse de bueno o malo. Las cosas ni son buenas ni malas, son como corresponde a su ser. Sólo el hombre establece la distinción entre lo bueno y lo malo y puede actuar libremente y tiene responsabilidad. La conciencia moral le hace actuar al hombre de dos formas posibles ante la ley moral. Kan lo llama imperativo hipotético e imperativo categórico. Imperativo hipotético es cuando actúa en base a una condición. Por ejemplo: "si quieres sanarte, toma esta medicina". Imperativo categórico es cuando no admite condiciones: "honra a tus padres", "no mates a tu prójimo". Pero cuando estos mandamientos (imperativos) se cumplen por miedo a un castigo o para obtener una recompensa se transformas en hipotéticos y dejan de ser categóricos. La conciencia moral le dice lo que debe hacer, pero el hombre responde a causa, no de su conciencia moral, sino por causa del castigo o la recompensa. Bien, pues el hecho de la existencia de esa conciencia, es evidencia de que existe algún Juez o Promulgador supremo de la ley moral, a quien el hombre tiene que responder a fin de cuentas12

Nota: 9. Copleston, p.166.
Nota: 10. Ibid, 168.
Nota: 11. Para un buen estudio de la "Conciencia Moral" en Kant véase Manuel García Morente y Juan Zaragüeta Bengoechea, Fundamentos de Filosofía, pp. 227-235.

Nota: 12. Una buena explicación, en forma sencilla y popular, de este argumento puede encontrarse en C.S. Lewis, Mero Cristianismo, especialmente la primera mitad del libro.

Un segundo aspecto en este argumento tiene que ver con la virtud y el vicio. En este mundo ni la virtud recibe en muchas ocasiones la recompensa merecida, ni el vicio el castigo merecido. Esto requiere la existencia de otro mundo en el que se hagan las adaptaciones necesarias. Para Kant existe un abismo en este mundo entre la conciencia moral (el ideal) y nuestra vida fenoménica (la realidad). Dios es aquel ente metafísico en donde la más plena realidad está unida a la más plena idealidad, es decir, donde nuestros anhelos reales que nos indica nuestra conciencia moral (pero que no se realizan en nosotros) y lo ideal se verifiquen13.

3.2.5 El argumento Histórico. Está relacionado con el argumento teleológico y el moral14. Acepta que hay evidencias de la existencia de un propósito en la historia moral de la misma manera que en el curso de la historia natural, y que esto prueba la existencia de un Gobernador y Administrado moral del universo. Berkhof15 le añade el nombre de "etnológico" y lo relaciona con lo que nosotros hemos llamado intuición divina en el hombre o sentido de trascendencia. Hay un sentimiento divino, que se manifiesta en alguna forma de culto externo, en todos los pueblos y tribus de la tierra. Siendo universal este fenómeno debe haber un Ser superior que dio al hombre una naturaleza religiosa.

3.2.6 El argumento Bíblico-Religioso. No es un argumento racional, sino basado en las Escrituras y la experiencia religiosa. Bishop Weaver16 deduce de la Biblia las siguientes pruebas:

3.2.6.1 El cumplimiento exacto de la profecía. Nadie excepto una mente infinita puede predecir los eventos futuros que dependen de las decisiones humanas.
3.2.6.2 Los milagros. Sólo pueden explicarse teniendo como base a la voluntad y el poder de Dios.
3.2.6.3 La unidad de la Escritura que sólo tiene explicación si se acepta un Autor divino que inspiró a más de 40 personas, de diferentes culturas, épocas, mentalidades, etc., quienes, en un período de unos 1.100 años escribieron la Biblia con una unidad y coherencia de propósito y mensaje extraordinaria.
3.2.6.4 La conservación casi milagrosa de las Escrituras. Esto revela una providencia sabia y divina.

3.2.6.5 La adaptación completa de las Escrituras a las necesidades de la humanidad. Esto muestra que el autor debió haber sido la Mente suprema que las inspiró y el Padre eterno, creador y sustentador de del creyente en particular y del ser humano en general.

3.2.7 El argumento de la Experiencia. Hay tres experiencias de las que muchísimas personas dan testimonio17.

3.2.7.1 Experiencia de un poder sobrenatural. Pocas son las personas que en un momento u otro de su vida no hayan sentido la presencia de un poder sobrenatural existente en el mundo, al contemplar una puesta de sol, en medio de la tormenta, ante una cascada, ante un hermoso valle, etc. Esto se conoce con el nombre de "sentimiento de lo divino".

3.2.7.2 Experiencia de la dirección divina. Muchos están seguros de que Dios les ha hablado, de una u otra manera, en diferentes circunstancias de la vida. Les ha orientado en momentos de indecisión, confortado en momentos de abatimiento, confortado en momentos de duro abatimiento, etc. Mirando la vida pasada están seguros de que pueden ver la mano de Dios guiándoles en la vida.

Nota: 13. Este tema lo desarrolla Kan, especialmente, en su Crítica de la Razón Práctica.
Nota: 14. Wiley-Culbertson, Introducción a la Teología Cristiana, p. 94.
Nota: 15. Op. Cit., p. 29.
Nota: 16. Citado en Wiley-Culberson, op. cit., p.95.
Nota: 17. Tomado de Apuntes de Clase dictados por José Borrás en el S.T.B.E., años 1974-1977.

3.2.7.3 Experiencias de los místicos. Tampoco puede negarse, aunque no siempre pueda explicarse, que hay algunas personas que han tenido una especial relación y comunión con Dios, para quienes Dios es un Ser real en la vida con el que pueden mantener una comunión diaria.

En cierto sentido, el argumento de la experiencia es el más fuerte de todos. Pero hay que reconocer que si bien es innegable para ciertas personas (creyentes que han tenido ciertas experiencias muy especiales con Dios) en plan individual, no puede usarse como argumento convincente para otras personas, puesto que la experiencia es, por necesidad, algo incomunicable.

3.3 Otros Argumentos:
De alguna forma, son pequeñas variantes, ampliaciones o modificaciones de los ya mencionados. No obstante nos puede servir a modo de resumen y para recordarlos desde otras perspectivas más populares y menos filosóficas. También se formulan más sencillamente porque están muy vinculados a la perspectiva de la experiencia práctica.

3.3.1 El Antropológico. Vinculado a la teoría de la evolución. Aún admitiendo una evolución física desde los primates hasta el homo sapiens sapiens, no tienen explicación temas como el intelecto racional que hay en el hombre y, vinculados a éste, cómo y por qué empieza en el hombre un lenguaje estructurado, la capacidad de hacer historia (reflexionar sobre su pasado y guardar esa reflexión para el futuro), el sentido del arte y la estética, el sentido de la responsabilidad moral ("conciencia moral" de Kant), etc. Sólo admitiendo un Ser supremamente inteligente y poderoso que crease o iniciase en el hombre esas facultades todo esto tendría sentido. Ese Ser poderoso e inteligente es a quien llamamos Dios.

3.3.2 E argumento del orden. El Universo no puede haberse formado por casualidad o el azar. El universo es algo muchísimo más complicado y está muchísimo más adecuadamente ordenado que cualquier maquinaria humana. Un gran astrónomo decía: "Dios debe ser un gran matemático"18.


3.3.3 El argumento de la Inmensidad del Universo. A medida que el hombre ha ido descubriendo el espacio (sistema solar, etc.) e investigando las profundidades del mar o analizando microscópicamente un copo de nieve, etc., más se da cuenta de lo grandioso que es el Universo y con qué perfección y maestría está diseñado. Esto nos lleva a la idea de un Dios Poderoso como un gran creador y diseñador. También la idea de un Dios maravilloso y que se preocupa de forma incomprensiblemente extraordinaria de hasta lo más insignificante de su creación.

3.3.4 El argumento de la generosidad y suficiencia del Universo. Al observar el universo nos damos cuenta que en él existe lo suficiente y más que suficiente para cubrir las necesidades del hombre. Donde no hay o cuando no hay suficiente, no es porque haya fracasado la suficiencia del universo, sino por la mala distribución del hombre y su acción alterando la naturaleza. Esto nos lleva a la idea de un Dios generoso que cuida y sustenta a sus criaturas y a su universo.

Nota: 18. Este y los siguientes argumentos están inspirados en el artículo "I Believe in God" de la obra de William Barclay, The Plain Man Looks at the Apostles Creed.

3.3.5 El argumento de la Actividad. Al observar el universo vemos que es un mundo en actividad. Esto nos lleva a pensar en la idea de un Dios activo. El universo nos enseña una lección y es que los dones de Dios son para quienes están dispuestos a luchar por ellos. Dios no nos ha ofrecido un universo como si fuera una almohada, para dormir y descansar solamente, sino que el universo es algo que nos está ofreciendo un reto constante: descubrirlo y dominarlo, pero no estropearlo.

TERCERA CLASE.

3. LA NATURALEZA O EL "SER DE DIOS".


Suele decirse que lo que realmente se discute no es tanto que Dios sea (la existencia de Dios), sino lo que Dios es (la naturaleza de Dios). Los antiguos escolásticos reducían todas las especulaciones respecto a Dios a tres preguntas: ¿An sit Deus? (¿Existe Dios?), ¿Quid sit Deus? (¿Qué es Dios?) y ¿Qualis sit Deus? (¿Qué cualidades tiene Dios?). La primera pregunta ya nos la hemos planteado al hablar de la Existencia de Dios, la segunda es la que nos ocupará ahora y la tercera la trataremos cuando hablemos de los Atributos de Dios.

3.1 Definiciones. Explicar la naturaleza de una cosa implica poder definirla. Definirla significa ponerle límites. Ponerle límites implica dominarla. Para dominar la naturaleza de una cosa hay que tenerla como objeto frente a nosotros (a nuestra observación, manipulación, etc.). Pero Dios no "es" objeto, sino Sujeto. Por ello cuando lo objetivizamos (lo ponemos frente a nosotros) racionalmente (tratamos de argumentar su existencia o su naturaleza) se nos escapa. No se deja definir, no se deja dominar.

¿Implica esto que nos es imposible en cualquier forma conocer a Dios, su naturaleza, lo que El es en Sí mismo? La respuesta es que sólo podemos conocer de Dios lo que Él mismo nos revele de Sí. Precisamente porque es Sujeto y no objeto Él puede revelarse a sí mismo. Pero al decir que Dios es "sujeto" simplemente estamos expresando una cualidad suya (la de que no es objeto frente a ningún otro sujeto) y no definiéndole, pues entonces estaríamos haciendo de El uno más entre muchos sujetos y lo estaríamos objetivizando, le estaríamos poniendo límites y ya no sería Dios sino algo finito.

Esta imposibilidad de conocer la naturaleza o el "ser" de Dios podría deducirse de texto bíblicos como Job 11:7; 1 Tim. 6:16. Naturalmente que no negamos que el hombre pueda tener "algún" conocimiento de Dios ya sea por la razón (aunque sólo sea llegar a una "idea de Dios" por la razón lógica), por la Revelación a través de la Palabra o por los Actos Salvíficos que culminan en el Hecho de Cristo. Pero todo ese conocimiento responde mayormente a la pregunta ¿Qualis sit Deu?, es decir a las cualidades de Dios, que El mismo ha revelado y no tanto a su esencia o naturaleza intrínseca.

Así pues, todas las "definiciones" que podamos dar de Dios siempre serán parciales y analógicas ya que dependen del lenguaje humano. Y toda palabra cuando se refiere a Dios, por la propia naturaleza de Dios, es analógica. Esto sirve tanto para cuando hablemos de los Credos o Confesiones de la Iglesia o de los nombres de Dios en la Biblia.

3.2 Los "Credos" y "Confesiones" de la Iglesia. El mero hecho de que se hable de credos" o "confesiones" nos indica que la Iglesia entendió que más que conocer (en el sentido de "definir" o explicar) a Dios hay que creer en El y confesarle. No obstante podemos ver ciertos intentos de "definición" de Dios en ellos que más que definir a Dios intentaban definir y confesar cual era la auténtica fe cristiana. A medida que avanzamos en la historia de la iglesia sus credos o confesiones se hacen más complejos, explícitos y definitorios. Sólo mencionaremos los tres credos y tres confesiones que consideramos más importantes:19

Nota: 19. Para los cinco primeros ver Confesiones de Fe de la Iglesia, citado en la bibliografía. Para la Confesión de Westminster ver Confesión de Fe de Westminster y Catecismo Menor, citado en la bibliografía.

3.2.1 El Credo Apostólico. Es el más antiguo, aunque no fue compuesto por los apóstoles. Es muy sencillo en su formulación y en cuanto a Dios simplemente dice: "Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra". Se describe a Dios como Todopoderoso y como el Creador.

3.2.2 El Credo de Nicea. Data del 325, aunque después se le hicieron algunas ampliaciones y su redactado final es del 381 en el Concilio de Constantinopla (a este redactado final se le llama "Niceno-Constantinopolitano). Este credo fue el resultado de las luchas contra las herejías de Arrio y por ello están muy matizadas las expresiones acerca de la divinidad de Jesucristo. Sobre Dios dice: "Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible". Se añade al Credo Apostólico la unicidad de Dios y se explicita la de creador.

3.2.3 El Credo o Símbolo Atanasiano. Lleva el nombre de Atanasio porque él fue el incansable defensor de la ortodoxia en la lucha contra los arrianos y semi-arrainos, pero no fue compuesto por él. Se origina en la Iglesia Occidental y según Agustín de Hipona su contenido es un compendio extraordinariamente exacto de las conclusiones de los cuatro primeros concilios ecuménicos (325-451). Todo su contenido gira en torno la doctrina de la Trinidad y la naturaleza de Jesucristo. Por tres veces dice que todo el que quiera salvarse debe creer lo que está expresado en dicho Credo. No fue aceptado por la Iglesia Oriental. En cuanto a Dios se refiere a El sólo en relación a la doctrina de la Trinidad: "veneramos a un Dios en la Trinidad y a la Trinidad en la unidad; sin confundir las personas, sin dividir la sustancia..." Se aplica a las tres personas de la Trinidad las palabras "divinidad", "gloria", "eterna majestad", "increado", "inmenso", "eterno", "omnipotente", y "Señor".

3.2.4 El Catecismo de Heidelberg. Compuesto en 1563 para instruir a las iglesias y defenderse de la Contrareforma no aporta ninguna novedad en cuanto a Dios. En la pregunta 26 se habla de Dios Padre como todopoderoso y creador del cielo y de la tierra, y en la 27 y 28 se desarrolla el tema de la providencia y se habla de Dios como omnipotente, omnipresente, sustentador y gobernador de todo cuento existe, fidelísimo y que nada puede apartarnos de su amor y las criaturas están sujetas a su poder de tal forma que no pueden hacer nada sin su voluntad.

3.2.5 La Confesión Belga. De las Iglesias Reformadas de los Países Bajos data de 1561 y su primer artículo reza así: "Todos nosotros creemos con el corazón y confesamos con la boca, que hay un ser espiritual, único y simple, al que llamamos Dios: eterno, incomprensible, invisible, inmutable, infinito, todopoderoso, perfectamente sabio, ju4sto, bueno y fuente superabundante de todos los bienes". El artículo 2 dice que a Dios le conocemos por dos medios: por la creación, conservación y gobierno del universo y, más clara y perfectamente, por su santa y divina Palabra.

3.2.6 Confesión de Fe de Westminster. Quedó definitivamente redactada el 29 de Abril de 1647. Ha quedado como documento confesional de las iglesias presbiterianas (aunque después se le hicieron pequeñas modificaciones. En 1677 los Bautistas Particulares rehicieron su Confesión de Fe (Confesión de Londres) en base a la Westminster con algunas modificaciones en artículos sobre la Iglesia, las Ordenanzas y los magistrados civiles. Fue llamada "Segunda Confesión de Londres" y se convirtió, a partir de 1689, en la Confesión definitiva de los Bautistas de teología calvinista. La Confesión de los Bautistas Norteamericanos conocida por el nombre de Confesión de Filadelfia fue una adaptación de aquella. En su Capítulo II, apartado 1 dice: "No hay sino un solo Dios, vivo y verdadero, infinito en su ser y perfección, espíritu puro, invisible, sin cuerpo, partes o pasiones, inmutable, inmenso, eterno, incomprensible, todopoderoso, sapientísimo, santísimo, libre, absoluto... amoroso, benigno y misericordioso, paciente... perdonador, galardonador... justo y terrible en sus juicios, que odia todo pecado, y que de ninguna manera dará por inocente al culpable". En su apartado 2 dice que "Dios posee en sí mismo y por sí mismo toda vida, gloria, bondad, bienaventuranza, es suficiente en todo, en sí mismo y respecto a sí mismo, no teniendo necesidad de ninguna de las criaturas que El ha hecho ni derivando ninguna gloria de ellas, sino que solamente manifiesta su propia gloria en ellas, por ellas, hacia ellas y sobre ellas. El es la única fuente de todo ser, de quien, por quien y para quien son todas las cosas, teniendo sobre ellas el más soberano dominio, y haciendo por ellas, para ellas y sobre ellas toda Su voluntad. Todas las cosas están abiertas y manifiestas delante de su vista; su conocimiento es infinito, infalible e independiente de toda criatura de modo que para El no hay ninguna cosa contingente o incierta".

Después de este breve repaso sobre algunos de los Credos y Confesiones de la Iglesia notamos que se pasó de una formulación muy sencilla en que se reconocía a Dios como todopoderoso y creador (Credo de los Apóstoles) hasta unas confesiones muy elaboradas y que incluyen, prácticamente, todos los atributos o cualidades que estudiaremos más adelante.

3.3 Los Nombres de Dios en la Biblia.

3.3.1 Uso de el "nombre" en singular, aplicado a Dios. La Biblia, además de referirse a Dios con diferentes nombres, nos habla del nombre de Dios en singular como por ejemplo en Ex. 20:7; Sal. 8:1; 48:10; 76:1. En este y otros casos similares, la palabra "nombre" se convierte en sinónimo no de otro nombre de Dios, sino de Dios mismo20. Hay que saber que en el pensamiento hebreo, el nombre jamás se considera como un mero vocablo; sino como la definición de la naturaleza de la cosa designada. Conocer el nombre de una persona era adquirir poder sobre ella. Por eso es que nadie puede conocer el nombre de Dios si primero él no se lo revela (Ex. 6:3) y cuando se le pregunta directamente a Dios por Su nombre no recibe respuesta (Gén. 32:29; Jue. 13:18).

Los nombres de Dios en la Biblia son como diversas descripciones del Nombre. Y porque son nombres revelados por El (aunque sea en palabras y por lo tanto de forma analógica) nos permiten conocer aspectos o facetas de Su ser, pero no Su ser mismo. Su ser en sí mismo nos permanece escondido y algunos de "sus nombres", al tiempo que nos revelan algo de El nos ocultan su ser. Esto puede ocurrir con varios de los nombres dados a Dios y muy especialmente con el término universal "Dios" y con el hebreo YHWH.

3.3.2 El término universal "Dios". Es quizás el término más enigmático, al tiempo que el más corriente, para referirse a la Deidad. Pensamos, no en el concepto que usamos, cada cual en su idioma, para referirnos a Dios sea hebreo, cristiano, griego, romano, árabe, etc.; sino lo que se quiere significar con ese concepto.

Nota: 20. Berkhof, op. cit., p.53-54.

A este respecto Karl Rahner21 tiene una serie de reflexiones interesantes a partir de la palabra "Dios". Para él Dios es "la palabra sin rostro", "la palabra última antes del silencio". Ella nos provoca a pronunciarla y no la podemos evadir como creyentes (teísmo), ni como no creyentes (ateísmo). Para llegar a la palabra Dios Rahner llega primero a lo que el llama "misterio sagrado" y lo hace partiendo del conocimiento trascendental y aposteriorístico de Dios por parte del hombre22.

3.3.3 Nombres de Dios en el Antiguo Testamento:23

3.3.3.1 El, Eloah, Elhoim. Es el primer nombre que encontramos en la Biblia y se suele traducir por "Dios". Estos nombres no son nombres propios, en el sentido estricto de la palabra, porque se usan también para los ídolos y divinidades paganas en varias ocasiones. Su etimología es muy discutida e incierta24.

  • El (´el Dios) podría venir de ´ul ("delante", "primero" o "ser fuerte"). Sirve para expresar alguna característica de Dios al unirse con algún adjetivo: Dios celoso, Dios santo, (Jos. 24:19), Dios justo (Is.45:21), Dios que se oculta (Is. 45:15), Dios perdonador (Sal 99:8), Dios leal (Sal. Deut. 7:9; 32:4), Dios de la venganza (Sal. 94:1-aquí se presenta como juez), etc. Con frecuencia sirve para contraponer a Dios y al hombre: Dios no es hombre... (Núm. 23:19; Os. 11:9; Is. 31:3, etc.). Dichas contraposiciones tienen, en la mayoría de los casos, un énfasis entre características divinas y su contraparte humana: Verdad mentira, justicia injusticia, poder impotencia, etc. Se emplea también para expresar una estrecha unión con Dios: Dios de mi vida (Sal. 42:9), Dios mío (Sal. 22:2,11; 118:28, etc.).

  • Elohim y Eloah (Plural y singular) tienen su etimología tan incierta como 'El. Basándose en el hebreo se puede deducir que Elohim es una forma plural de 'El de la que luego se ha llegado, secundariamente, a la forma singular Elohah (poco frecuente excepto en la poesía). Generalmente se considera a Elohim como un plural abstracto de intensidad, de dignidad y de majestad. En cualquier caso, el sentido de singularidad de la forma plural en el A.T. es tan claro que se emplea siempre el término sin ninguna limitación sospechosa de politeísmo. Elohim es muy corriente en el A.T. donde aparece unas 2.600 veces.

  • A diferencia de 'El, Elohim era, originalmente, simple designación genérica de Dios y no un nombre divino. Es a lo largo de la historia que va adquiriendo carácter de nombre propio. En poco casos se lo emplea para hablar no de Dios sino de "dioses": Gén. 31:30 y Jue. 18:24 (con el sentido de las divinidades domésticas que protegían a la familia como reminiscencia del paganismo), Ex. 21:6; 22:8ss., usan la palabra para hablar de los "jueces" y 1 Sam 28:13 e Is. 8:19 lo usan para referirse a los "espíritus de los muertos".

    En muchos casos Elohim se usa con sufijo y entonces suele expresar la relación de Dios y el pueblo y la relación con una persona en particular. En este sentido tenemos expresiones como: El Dios de Israel, y las fórmulas que empiezan con mi Dios, tu Dios, nuestro Dios, vuestro Dios. Existen otras formas con sufijo de Elohim que fundamentan las llamadas fórmulas de autopresentación: "yo soy Jehovah tu/vuestro Dios y la fórmula de la alianza: Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

    Nota: 21. Curso Fundamental Sobre la Fe, pp.66-73.
    Nota: 22. Trascendental porque la referencia originaria del hombre es el misterio absoluto que constituye su experiencia fundamental de Dios y aposteriorístico porque esa experiencia está mediatizada siempre por el mundo al cual pertenecemos (bien sea que se nos dé por la naturaleza o por la Palabra).
    Nota: 23. Además de los autores que iremos citando a continuación, se puede ver un estudio precioso de los nombres o "epítetos" de Dios en los Salmos en Hans-Joachim Kraus, Teología de los Salmos, pp. 29-39.
    Nota: 24. Para un estudio de estos nombres cf. Jenni-Westermann, Diccionario Teológico Manual del Antiguo Testamento, Vol. I, cols. 227-237 y 242-262.

    Frecuentemente, Elohim, se determina con un constructo. En estos casos se anuncia cómo es Dios o cómo actúa: Dios del cielo, Dios de mi exilio, el Dios justo, el Dios vivo, Dios de las alturas, Dios de la eternidad, Dios de los ejércitos de Israel, Dios de mi salvación, etc.

    Por medio de la expresión elohim se enfatiza, en algunos textos, la divinidad de Dios, a veces frente a otros dioses que son ídolos, son nada: Jehovah es el verdadero Dios, Dios de dioses, etc (Deut. 4:35, 39; 10:17; Sal. 136:2; 1 Rey. 8:60; 2 Sam. 7:22; Is. 44:6-8;etc.).

    3.3.3.2 Adonay. Significa literalmente "señores míos" o "mi señor" en plural intensivo. Viene de Adon cuya etimología es incierta y parece tener su origen en una población pre-semita de Canaán. Su significado primitivo y más corriente fue expresar la relación que hay entre un superior y su subordinado (Señor-siervo) y de ahí se llegó también a usarlo como una forma de cortesía (como lo usamos nosotros cuando decimos: "señor fulano de tal").

    Referido a Jehovah su empleo está relacionado con su uso profano ya que era natural referirse a Dios desde ese sentimiento de siervo-señor y con afirmaciones de respeto hacia El. Con este uso se puede subrayar la paradoja de la desobediencia del siervo hacia aquel que reconoce como Señor (Adon seguida de un sufijo personal): Os. 12:15; Neh. 3:5).

    Empleado de forma absoluta, como epíteto divino, aparece ya desde antiguo aunque todavía no tiene un significado que exprese de forma absoluta divinidad, sino que se presenta como un título solemne (Ex. 23:17; 34:23; Is. 1:24; 3:4, etc.).

    El paso de Adonay de epíteto divino a designación del ser divino va ocurriendo como se ve en textos como Deut. 10:17; Sal. 136:3 y otros ("Señor de señores"), Jos. 3:11,13; Miq. 4:13; Zac. 4:14; Sal. 97:5, etc. ("Señor de toda la tierra") hasta llegar al siglo III antes de Cristo cuando ya se sustituye el nombre de Jehovah por Adonay como se puede observar en los escritos de Qumrán, en la Septuaginta que se traduce el hombre Jehovah por Kirios (Señor en griego y con significado similar al de Adon en hebreo) y por los propios rabinos judíos que, por su gran reverencia hacia el tetragrama sagrado YHWH, van pronunciando Adonay allí donde se escribe Jehovah.

    Podemos deducir, por todo lo estudiado, que el nombre Adonay como nombre divino tiene un sentido de "juzgar", "gobernar", "todopoderoso", "regente", dueño", etc.

    3.3.3.3 Saddai o el Saddai.Este nombre ha recibido muchas y diferentes traducciones e interpretaciones debido a la gran cantidad de propuestas que han existido y existen en cuanto a su etimología25. En la Septuagista sólo la forma larga (el Saddai) se suele traducir por "Dios" con un nombre posesivo: Gén. 17:1; 28:3, etc. (Dios omnipotente o todopoderoso), Sal. 68:15 (el celeste), Núm. 24.4,16; Is. 13:6 (Dios), Sal. 91:1 (el Dios de los cielos), Ez. 1:24; Job 21:15 y otros; Rut 1:21 (El poderoso), Job 6:4,14 y otros (Señor), Job 5:17 y otros (Todopoderoso = pantocrator), etc. Jerónimo en la Vulgata dependía mucho de la Septuaginta y tradujo el Saddai por "Dios omnipotente", "Dios mío omnipotente" y para la forma breve (Saddai) usa "Dios", "Señor", "Excelso", "omnipotente", "potente", "robustísimo" y "Dios sublime". En la época moderna no es menos variado el abanico de posibilidades atendiendo a sus posibles etimologías. Sólo mencionaremos algunas de las más importantes: "el poderoso", "el fuerte" si se deriva de la raíz sdd. "El que basta" si nos atenemos a la interpretación del judaísmo antiguo (que no tiene muchos defensores entre los eruditos modernos). "El montañoso o el del monte", si se deriva del acádico sadú o, según otros, "el altísimo" por la asimilación de "elevarse" con "monte".

    El Saddai es un nombre divino pre-javista y quizá de origen cananeo. La identificación con Jehovah la hace el propio Jehovah según Ex. 6:2-3. Por lo tanto se entiende a "el Saddai" como el Dios del pacto con los padres, de las promesas de posesión de la tierra y de la descendencia y, por lo tanto, "el Dios de los padres"26. La importancia y antigüedad del nombre Saddai como nombre divino en Israel se puede apreciar al leer la lista de nombre de Núm. 1:5-16 en la que aparecen 3 nombres con el elemento teóforo saddai: Sedeur (v.5), Zurisadai (v.6) y Amisadai (v.12).

    3.3.3.4 YHWH. Es el famoso "tetragrama" formado por las consonantes que grafiaban el nombre del Dios de Israel por excelencia y que solemos vocalizarlo como Yahvé o Jehovah. Existe la forma larga: Yhwh, que se emplea casi siempre, y la forma breve: Yah que se usa en la aclamación litúrgica hallelu-Yah (=alabad a Jehovah) y alguna vez en poesía. Aparece 6.828 veces en el A.T.

    La invocación de Jehovah se remonta, según Gén. 4:26, al mismo origen de la humanidad. Sin embargo es en la teofanía de la zarza (Ex. 3:1-5) cuando el Dios de los padres se revela a Moisés como Jehovah y, en el llamamiento y misión de Moisés, no sólo le revela su nombre sino que le da una explicación del mismo (Ex. 3:13-16), añadiendo, en Ex. 6:3: "Yo me aparecí a Abraham, Isaac y Jacob como Dios todopoderoso; (el Saddai) pero con mi nombre Jehovah no me di a conocer a ellos".

    La etimología y el significado de Yhwh tampoco es totalmente segura. La mayoría de los autores se inclinan por una etimología semítica procedente de la raíz verbal hwy y que tiene el sentido de "ser". Así, Jehovah, vendría a significar "él es" (tema simple) o "él hace ser" (tema causativo). Esto coincidiría, en cierta manera, con la interpretación que del nombre sagrado da Ex. 3:13-15: "Yo soy"27.

    Se han dado diferentes explicaciones del sentido de las palabras "yo soy el que soy" de este texto. Algunos lo explican como "el será" o "yo seré el que seré". Una explicación para mi muy interesante es la que dice que "yo soy el que soy" es una respuesta evasiva y que tendría sus paralelos en frases como: "envía a quien vas a enviar" (Ex. 4:13), "poned a cocer lo que ponéis a cocer, haced hervir lo que hacéis hervir" (Ex. 16:23), "circularon a donde circularon" (1Sam. 23:13), "voy a donde voy" (2 Sam. 15:20), "mora donde vas a morar" (2Rey. 8:1), etc.,. Esta forma indeterminada vendría a significar una evasiva por parte de Dios de definirse con un nombre y tendría un sentido y una intencionalidad parecida a los casos narrados en Gén. 32:29 (Angel de Jehovah que lucha con Jacob) y en Jue. 13:17 (caso de Manoa): Dios es el Innombrable, el Incomprensible, el Indeterminable. Otra explicación, basadas en la misma estructura de la frase que venimos comentando, podría ser la de que "es una figura con un valor de totalidad intensiva" que sería una afirmación de que él es y actúa con poder: "Yo soy tanto como soy"28. "Yo tengo misericordia del que tengo misericordia y me compadezco de quien me compadezco" (Ex. 33:19); "diga yo la palabra que yo diga, se cumplirá" (Ez. 12:25). En este sentido el "Yo soy el que soy" ¿excluiría todo otro dios aparte de Jehovah?

    Nota: 25. Para tener un resumen de todas estas hipótesis, ver Ibid, Vol. 2, cols. 1096-1107.
    Nota: 26. Para un estudio sobre "el Dios de los padres" ver R. de Vaux, Historia Antigua de Israel, Vol. I, Madrid, Cristiandad, 1975, pp. 268-273, 432-433.
    Nota: 27. Ibid, pp. 335-347.

    R. de Vaux opina que sea que se traduzca la expresión como "yo seré el que seré" (futuro) o en la forma tradicional "yo soy el que soy", esa fórmula explica el nombre de Jehovah en términos de ser. "En conclusión -dice este autor- la mejor manera de traducir la fórmula de Ex. 3:14 sería: 'yo soy el existente'; Yahvé es el Dios que Israel debe reconocer como realmente existente"29. Pero hay que evitar entenderla o introducir en ella nociones metafísicas del "ser en sí", de "aseidad" elaborada por la filosofía griega posterior y que son totalmente ajenas al pensamiento hebreo antiguo.

    Hay que decir que el nombre "Jehovah" describe a un tiempo lo más terrible de Dios y su misericordia más grande; Su santidad y transcendencia al tiempo que su cercanía para con su pueblo. Jehovah no es sólo el mismo Dios que hizo un pacto con los padres y les dio promesas, es también el Dios que hace alianza con Israel en Sinaí y quiere ser su Dios y que ellos sean su pueblo. ¡Para eso los ha liberado de la esclavitud y les ha traído al Sinaí: para que le sirvan y proclamen su gloria!

    3.3.3.5 Otras expresiones que contienen nombres de Dios. Hay bastantes nombres que sería muy interesante estudiar y en los que no podemos detenernos aquí. La mayoría son nombres compuestos con alguno de los nombres de Dios y otra palabra o algunas variantes del propio nombre. Algunos son: El-Elyon (Dios altísimo), El-Olam (Dios de la eternidad), El-Roi (Dios el que ve), El-Berit (Dios de la alianza), etc. Nombres compuesto con el nombre Jehovah: Jehovah Sebaot 30(Jehovah de los ejércitos), Jehovah-Jireh (Jehovah proveerá), Jehovah-nissi (Jehovah es mi bandera), Jehovah-Shalom (Jehovah es o da la paz), Jehovah-Shammah (Jehovah está allí), Jehovah-tsidekenu (Jehovah, nuestra justicia).

    3.3.3.6 Otros nombres, o expresiones descriptivas, que se aplican a Dios en el A.T. Roca, Padre, hermano, pariente, Rey, Juez, Pastor, El Dios viviente, Fuente de aguas vivas, El Primero y el Último, etc.
    Nota: 28. Esta es una frase del faraón Actoes a su hijo Merikare de finales del III milenio, refiriéndose a las victorias contra los beduinos que amenazaban las fronteras de Egipto y que tiene un gran parecido de estructura con la que estamos analizando.

    Nota: 29. Ibid, p. 344.
    Nota: 30. Sobre esta expresión véase Kraus, Op. Cit., pp. 19-28.


    CUARTA CLASE.
    3.3.4 Nombres de Dios en el Nuevo Testamento: Para los escritores del NT la definición (si así la pudiésemos llamar) de Dios se da en relación con su revelación suprema y última en Jesucristo. Es Jesucristo el que nos da a conocer a Dios y la forma más perfecta de conocer a Dios es conocer a Jesucristo (Jn. 1:18; 14:7-9). No obstante, nos detendremos en algunos términos que se usan para hablar de Dios en el NT.

    3.3.4.1 Theos. Este término que se traduce simplemente como "Dios" es el equivalente a los términos hebreos "El", "Elohim" y "Elyon". El el término que se utiliza también para referirse a los dioses gentiles. Elyon se traduce como Hupsistos Theos (Dios altísimo, o simplemente "el altísimo") en pasajes como Mar. 5:7; Luc. 1:32, 35,76; Hech. 7:48; Heb. 7:1; etc. Los nombres Sadday o El Sadday se suelen traducir como Pantokrator (Todopoderoso) y Theos Pantokrator (Dios todopoderoso), tal y como lo hacen 2Cor. 6:18; Ap. 1:8; 4:8; 11:17; etc. Más frecuentemente Theos se encuentra con genitivo de posesión (mí Dios, tu Dios, nuestro Dios, etc.). Así, Dios puede ser considerado no ya como el Dios nacional de Israel, sino como el Dios de todos y cada uno de sus hijos31. También la expresión "el Dios de Abraham, Isaac y Jacob" que equivale a Jehovah el Dios de los padres del AT. De esta manera no se rompe la continuidad con el A.T. El Dios de los padres (Hech. 3:13; 7:32; Mat. 22:32; etc), el Dios de Israel (Mat 15:31; Luc. 1:68; Hech. 13:17; etc) y el Dios de Jesucristo (2 Cor. 1:3; Ef. 1:3; 1Ped. 1:3) es el mismo Dios. Al ser el Dios de Jesucristo ya no es sólo el Dios de Israel sino el de la Iglesia y, por tanto, el de todos aquellos que son de la fe de Jesucristo. Cada creyente puede hablar de Dios como "su Dios" de una forma personal (Rom. 1:8; 1Cor. 1:4; 2Cor. 12:21; Filip. 1:3-4; etc.).

    3.3.4.2 Kyrios. Es el nombre que suele traducir a Adonay que, como recordaremos, fue el nombre usado por los judíos a partir del siglo III a. de C. para referirse al nombre sagrado JHWH. Es el nombre que se utiliza en la LXX para traducir a Jehovah. Su significado es el de Señor y Soberano en sentido absoluto32. Aunque el término Jehovah, como es lógico, no aparece nunca en el Nuevo Testamento, hay ciertos casos en que Jesús parece emplear la expresión "Yo Soy" en un sentido absoluto refiriéndose a sí mismo que hizo que los oyentes judíos lo entendieran como una terrible blasfemia al atribuirse a sí mismo el nombre sagrado YHWH33.

    Nota: 31. Berkhof, p. 57.
    Nota: 32. Naturalmente que se usa este término, en varias ocasiones, como un simple título de cortesía tanto referido al Jesús terreno como a otras personas, pero en la mayoría de casos se refiere al Cristo exaltado o a Dios y entonces expresa su sentido más pleno idéntico al Adonay del A.T.
    Nota: 33. Sólo así se puede entender la reacción de los judíos en algunos de estos casos como el de Jn. 18:5-6. Los casos en que aparece el "Yo Soy" (Ego eimí) y que podrían tener ese sentido de identificación con Jehovah son: Jn. 8:24; 8:28; 8:58; 13:19 (forma absoluta sin predicado); 6:20; 18:5-6 (con predicado sobrentendido). Para un estudio de estos pasajes ver R. E. Brown, El Evangelio Según Juan, XIII-XXI, pp.1512-1519.

    Un término muy relacionado con Kyrios en su significado es Despótes (amo, dueño). Se usa sólo 10 veces para referirse a Dios. 3 veces como invocación en la oración (Luc. 2:29; Hech. 4:24; Ap. 6:10). También a Cristo se le llama 2 veces despótes (2Ped. 2:1; Jud. 4). El que Despótes no se use tanto como Kyrios para referirse a Dios o a Cristo es, sin duda, porque el sentido que se le daba al término en el lenguaje profano e incluso de religiones paganas era el de un "déspota", es decir, la potestad arbitraria, ilimitada, sin determinación concreta en el ejercicio de ese poder. Esa ausencia del uso es importante teológicamente pues Israel experimentó el señorío de Dios precisamente en su actuación amorosa y liberadora34.

    3.3.4.3 Abba (Padre). Es uno de los términos más hermosos y apreciados que hallamos en el NT para referirse a Dios. Aunque en el A.T. se habla de Dios como padre de Israel en varias ocasiones (Deut. 32:6; Sal. 103:13; Is. 63:16; 64:8; Jer. 3:4,19; 31:9; Mal. 1:6; 2:10), parece que la forma en que Jesús se refirió a Dios invocándole con el término arameo 'abb'a tiene unas connotaciones muy peculiares que nunca se utilizaron ni en el A.T. ni en el judaísmo primitivo35. La importancia del uso de este término, por parte de Jesús para invocar a Dios, es que implica una gran confianza y cercanía, como la que utiliza un niño al dirigirse a su padre o madre con las expresiones "papi" o "mami" y, junto a esto, la falta de solemnidad de esa palabra al ser usada en una invocación religiosa. Otra cosa importante es que Jesús nunca llamó a Dios Padre de Israel y, en cambio, sí habló de Dios como su padre y el padre de sus discípulos. Por consiguiente Jesús no fue el representante de la idea de que Dios es el padre de todos los hombres (tan generalizada incluso en círculos cristianos), más bien vinculó la paternidad de Dios a la relación de los hombres con él. La fe en Jesús vincula a los hombres con Dios como padre. En los escritos paulinos Dios es el Padre de nuestro Señor Jesucristo" y en cuanto tal es también nuestro Padre. La paternidad divina no es un hecho natural, sino un milagro escatológico. Es por la venida de Jesús, el Mesías, que llegamos a tener la posibilidad de ser hijos adoptivos de Dios y es su Espíritu el que nos permite llamar a Dios padre (abba) (Cf. Rom. 8:14-17; Gál. 4:1-7). Es a partir de ahí que sí podemos invocar a Dios, no sólo como el padre de nuestro Señor Jesucristo, sino con "Padre nuestro" con la misma confianza y familiaridad con que lo hizo Jesús al decir 'Abb'a en arameo (Mat. 6:9; Luc. 11:2).

    3.3.4.4 Otros términos aplicados a Dios en el N.T. Algunos de ellos son Dios es Espíritu (para algunos la definición más profunda de las Escrituras con respecto a la naturaleza de Dios) Jn. 4:24. Dios es vida (Jn. 5:26) como el Hijo es vida en sí mismo. Dios es luz (1Jn. 1:5) en contraposición con las tinieblas (contraste entre la santidad y el pecado). Dios es amor (1Jn. 4:8,16) que implica la relación que quiere con sus hijos y de ellos entre sí.

    3.3.5 Nombres de Dios en la Historia de la Teología/Filosofía. El pensamiento teológico cristiano no añade nada nuevo en cuanto a nombres o apelativos de Dios. Generalmente, su énfasis se ha centrado en ciertas controversias teológicas y en definir o matizar doctrinas. Los temas cristológicos, soteriológicos, eclesiológicos, etc., han predominado sobre el tema de la naturaleza de Dios. Cuando se han referido a Dios lo han hecho más en términos de sus atributos. En cuanto a la filosofía, no ha ido mucho más allá de lo que fueron los grandes filósofos griegos sobre este tema, aunque, naturalmente, con matizaciones e interpretaciones más acorde con el pensamiento cristiano.

    Nota: 34. Coenen, L. y otros, Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, Vol. IV, p.202.
    Nota: 35. Para un estudio detallado de este tema ver Joachim Jeremías, ABBA, El Mensaje Central del Nuevo Testamento, pp. 17-75 y Teología del Nuevo Testamento, pp. 80-87. Cf. también H. Balz y G. Schneider, Diccionario Exegético del Nuevo Testamento, Artículo "abba" y L. Coenen, Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, Vol. III, pp. 246-251.

    3.3.5.1 Período Patrístico: Tres factores influyeron en el pensamiento acerca de Dios entre los Padres de la Iglesia.

    • Las Escrituras.
    • Las controversias con los paganos, judíos y herejes.
    • La filosofía griega, que fue la base intelectual de la mayoría de los escritores de estos siglos. Esta influencia no se nota tanto en los llamados Padres Apostólicos (siglo I) que se limitaron casi exclusivamente a las enseñanzas bíblicas, pero sí en los Apologistas (siglos II y III) que tuvieron que hacer un uso mayor de la razón y de la filosofía.

    3.3.5.1.1 Los Padres Apostólicos:

    • Clemente de Roma, llama a Dios "despótes" (el Señor del mundo) y el Creador y Padre. Otros padres y escritos de esta época son: Hermas, Ignacio de Antioquía, Policarpo, Papías, Bernabé y La Didaché. En términos generales podemos decir que esta época del pensamiento entiende a Dios como "Único, Creador del mundo, Padre, Soberano de la tierra y de la Iglesia que ha escogido a los cristianos como pueblo suyo, que hace morada en el corazón de ellos y guía sus respectivas vidas"36.

    3.3.5.1.2 Los Padres Apologistas

    • Justino Mártir. Influido por las enseñanzas platónicas piensa en Dios como impasible y omnipotente.
    • Atenágoras y Teófilo. Enfatizan la simplicidad, indivisibilidad y providencia universal de Dios.
    • Ireneo de Lyón. Enfatiza la perfección y absoluta suficiencia de Dios, contra los gnósticos que defendían el dualismo y el emanacionismo.
    • Clemende de Alejandría y Orígenes. Enfatizan a un Dios transcendente e incomprehensible, aunque se le puede conocer por la creación.
    • Otros teólogos de la escuela alejandrina como Atanasio, Dídimo, Cirilo, Orígenes hasta llegar a Agustín siguen las mismas líneas con ciertas matizaciones y énfasis. Todos ellos van dejándose influir por la filosofía platónica.
    • Agustín de Hipona. Resume en sus obras todas las especulaciones de los Padres acerca de Dios. La influencia de Platón sobre su pensamiento es grande y así entiende a Dios como "el primer principio, causa de toda verdad y de toda bondad", "sobre el cual, fuera del cual y sin el cual nada existe".

    3.3.5.2 El Período Escolástico. La preocupación principal en esta época es llegar a investigar la naturaleza y existencia de Dios (Anselmo con su Argumento Ontológico y Tomás de Aquino con sus Cinco Vías). Tomás de Aquino define a Dios como "El Acto Puro" sin mezcla de potencialidad, siendo por lo mismo, el conjunto de todas las perfecciones.
    Nota: 36. R. Seeberg, Manual de Historia de las Doctrinas, Vol. I, p.87.

    3.3.5.3 El Período de la Reforma. Tanto Lutero como Calvino se oponen a las especulaciones filosóficas de los escolásticos. Enfatizan la Majestad y Transcendencia de Dios y Su soberana voluntad. Calvino, el gran teólogo de la Reforma, entiende al Ser divino como voluntad omnipotente en acción continua. "Reconocemos a Dios como árbitro y director de todas las cosas, quien, según su sabiduría, ha decretado desde la más remota eternidad lo que había de hacer y ahora realiza por su poder lo que había decretado"37.

    3.3.5.4 Período Moderno y Contemporáneo. Son los filósofos quienes dominan el terreno en cuanto a plantearse la naturaleza y el ser de Dios, hasta llegar a la época contemporánea con Teólogos sistemáticos como Brunner, Barth, Tillich y otros.

    • Spinoza. Filosofía panteísta. Identifica el triple concepto de Dios como pensamiento, sustancia y naturaleza. Creador y criatura no son términos distintos, sino una serie de pasos intermedios entre Dios y el Universo, de forma que la separación de Dios y lo finito no se puede definir.
    • Kant, basándose en su imperativo categórico, deduce la existencia de Dios como un Ser sabio, santo y poderoso que asegura la armonía entre el cumplimiento del deber y la felicidad.
    • Hegel habla de Dios como del idealismo absoluto, que no es transcendente a la realidad sino inmanente a ella. La naturaleza y las cosas no proceden del Absoluto, sino que son el absoluto mismo. Es una nueva forma de panteísmo38.
    • La Neo-Ortodoxia, representada por Karl Barth y Emil Brunner, resalta a Dios como transcendente frente a los énfasis anteriores en la inmanencia. El lenguaje racional representa un conocimiento abstracto sobre las cosas, por lo tanto, los conceptos intelectuales que podamos tener son simples símbolos o parábolas que señalan la verdad real, pero que nunca pueden ser esa verdad absoluta. Al hablar sobre Dios, nunca estamos hablando de Dios. Para Barth Dios es el "totalmente otro".
    • Tillich. Como filósofo y teólogo habla de Dios como el "interés absoluto", el Absoluto" y "el fundamento del ser". Para él Dios permanece sobre y más allá de todas las formulaciones en teología, incluyendo las de la misma Biblia.
    • Teología del proceso. Su mayor representante es Whitehead. Se define a Dios como "el ejemplo primordial de las verdades metafísicas así como el que proporciona dirección inicial a todo acontecimiento". Se ha entendido este concepto de Dios como panenteísmo39
    • Otros sistemas teológicos contemporáneos. De menor importancia son La Teología de la Muerte de Dios cuyos máximos representantes fueron Altizer, Hamilton y van Buren que adoptaron el lema de Nietzsche "Dios ha muerto". Altizer llega a un kenoticismo extremo al decir que "Dios había llegado a ser totalmente humano en Cristo, de tal manera que perdió sus atributos divinos y por lo tanto su existencia divina". Hamilton opinaba que la gente moderna ya no podía creer en Dios, y por lo tanto la iglesia debía tratar de pasársela sin él también. Paul van Buren decía que "el concepto de Dios carecía de significado cognoscitivo" ya que la existencia y naturaleza de Dios no eran verificables por los métodos de la ciencia. También la Teología Feminista, que actualmente sigue teniendo auge, aboga por usar un concepto de Dios que no tenga connotaciones propias de la cultura patriarcal que define a Dios siempre en términos masculinos. En vez de Padre, debe hablarse de Dios como Padre-Madre, etc.

    Nota: 37. Citado por Seeberg, Ibid, (Vol. II), p. 385.
    Nota: 38. Tanto el panteísmo de Spinoza como el de Hegel identifican a Dios con el Universo, el todo ("pan" = todo, universo). El mundo para ellos es una unidad. El panteísmo oriental (budismo) enseña que el mundo se disuelve en Dios y el panteísmo occidental que Dios se diluye en el mundo (se le encuentra en la naturaleza, la obra artística, etc.). La última consecuencia del panteísmo occidental es el ateísmo.
    Nota: 39. El panenteísmo afirma que el Universo es Dios, aunque Dios es más que el universo. Se distingue del panteísmo ya que para éste el universo y Dios son idénticos. Para el panenteísta Dios tiene una identidad propia, es algo que el universo no es. Hartshorne y Ogden (teólogos del proceso) lo explican con la analogía de la relación entre una persona y su cuerpo: "Yo soy mi cuerpo, pero soy más que él". Para un estudio más detallado ver Ferguson, Wright y Packer, Nuevo Diccionario de Teología, artículos sobre "Teología del Proceso" y "Panenteísmo".

    QUINTA CLASE.

    4. LOS ATRIBUTOS DE DIOS40

    Usaremos el término "atributos" por ser el usual en la terminología teológica. Hay que señalar, no obstante, que algunos autores ponen ciertos reparos a su uso ya que podría dar la impresión que se trata de algo que se asigna a Dios por parte del hombre en vez de aquello que Dios es. Podríamos hablar de "propiedades de Dios" para indicar algo que es propio de Dios solamente. También se podría hablar de "virtudes de Dios", perfecciones de Dios". Cualquier término que usemos es analógico y no puede describir de forma total y adecuada lo que Dios es en sí mismo. Por otra parte, conocemos una cosa o persona por los atributos que vemos en ella. Así mismo, lo que sabemos de Dios, por cualquiera de los medios en que Dios se da a conocer, podemos denominarlo "atributos".

    Al aplicarle a Dios cualidades que posee el hombre, debemos tener en cuenta que esos atributos o cualidades no se usan ni unívocamente, ni equívocamente, sino analógicamente:

    • Unívocamente sería si pertenecieran a Dios y a las criaturas en mismo sentido exacto.
    • Equívocamente sería si tuvieran un sentido enteramente diferente cuando se usan para describir a Dios y cuando se usan para describir a las criaturas.
    • Analógicamente quiere decir que los atributos que se aplican a las criaturas tienen analogía o similitud con los atributos de Dios. Es decir, cuando los atributos pertenecen legítimamente tanto a Dios como a los hombres, pero no en el mismo sentido ni en el mismo grado. Cuando decimos "Dios vive y el hombre vive" o "Dios ama y el hombre ama", atribuimos a Dios vida y amor perfectos, absolutos e independientes; mientras que atribuimos al hombre vida y amor, imperfectos, relativos y dependientes.
    • También en cuanto a la división que se hace para estudiarlos hay diversas posibilidades. Algunos los dividen en naturales y morales, otros en absolutos y relativos, otros en inmanentes y emanentes, en transitivos e intransitivos, en incomunicables y comunicables y también en Abosultos, Relativos y Morales. Nosotros seguiremos el esquema de Lacy41, quien sigue a la famosa obra de Strong42:

    1. Los Atributos Absolutos
    1.1 Espiritualidad
    1.1.1 Vida
    1.1.2 Personalidad
    1.2 Infinitud
    1.2.1 Existencia propia
    1.2.2 Inmutabilidad
    1.2.3 Unidad
    Nota: 40. Para todo este tema hay abundante y buen material en las siguientes obras: Mulling, La Religión Cristiana en su Exposición Doctrinal, pp. 220-255; Berkof, Teología Sistemática, pp. 66-94; Willey-Culbertson, Introducción a la Teología Cristiana, pp. 102-126; Lacy, Introducción a la Teología Sistemática, pp. 69-95. Un librito que contiene breves mensajes sobre cada atributo es Los Atributos de Dios de A.W. Pink.
    Nota: 41. En el esquema inicial de estas clases (ver el Programa) habíamos puesto el orden seguido en la obra de Willey-Culbertson y a lo largo de la exposición es posible que incluyamos algunas variantes que nos parezcan interesantes. Así que este esquema o el que está en el programa debe servirnos como mera orientación.
    Nota: 42. La Teología del Dr. Strong (bautista) es una de las obras más importantes del género, pero no está traducida al castellano.

    1.3 Perfección
    1.3.1 Verdad
    1.3.2 Amor
    1.3.3 Santidad
    2. Los Atributos Relativos
    2.1 Relacionados con el tiempo y el espacio
    2.1.1. Eternidad
    2.1.2. Inmensidad
    2.2. Relacionados con la Creación
    2.2.1 Omnipresencia
    2.2.2 Omnisciencia
    2.2.3 Omnipotencia
    2.3 Relacionados con los Seres Morales
    2.3.1 Veracidad de Dios
    2.3.2 Misericordia y Bondad de Dios
    2.3.3 Justicia y Santidad de Dios

    4.1. ATRIBUTOS ABSOLUTOS

    Por atributos absolutos se entienden aquellas cualidades de Dios que no están sujetos a ningunas relaciones necesarias con lo creado, sino que se refieren a Dios en sí mismo. No están limitados por tiempo ni espacio, son independientes de toda existencia fuera de Dios y son perfectos en sí mismos.

    4.1.1 La Espiritualidad de Dios. "Dios es espíritu" nos declara Jesucristo (Juan 4:24). No se refiere a que Dios es un ser espiritual, ya que otros muchos seres tienen también esta cualidad. Decir que es Espíritu implica que no es posible verle de forma material, ni palparle por los sentidos, que no tiene formas, medidas o límites. Cuando en la Biblia se habla de Dios con formas o figuras humanas (antropomorfismos) es para hacerlo inteligible a la mente humana y tratan de presentar las distintas relaciones que Dios ha tenido o tiene con el hombre. La culminación de esas relaciones llegan cuando Dios toma "forma humana" en Jesucristo. Esto ya no es un antropomorfismo, sino una realidad, que aunque escapa a la mente humana fue la forma escogida por Dios para mostrarse, revelarse y relacionarse de la manera más plena posible con el ser humano.
    4.1.1.1 Decir que Dios es Espíritu implica que es también vida. La vida es otro atributo que se desprende de la espiritualidad de Dios. Dios no sólo es vida: es la Vida y la fuente de la vida. Esto quiere decir que fuera de él no hay auténtica vida y la vida que hay ha emanado o ha sido creada por El (Hech. 17:24-25), como nos muestran los relatos de la creación. El evangelio de Juan nos habla de la vida eterna como un don de Dios. Aunque toda vida depende de Dios la "vida eterna" es una vida que sólo puede tenerla Dios y aquellos que, a través de Jesucristo, vivirán en íntima, perfecta y eterna comunión con Él.
    4.1.1.2 Otro atributo relacionado con la espiritualidad de Dios es la personalidad. Dios es una persona, es un ser personal. Lo mismo que la vida no la podemos identificar con el mero movimiento o animación (ánima), tampoco la personalidad la debemos identificar con la corporeidad. Cuando la Biblia habla de Dios, sea en primera, segunda o tercera persona, siempre emplea pronombres personales. Jesús siempre habla de Dios como de una persona. Quizás la cualidad más importante del ser persona es la capacidad de objetivarse a sí mismo, el poder de tener consciencia propia y determinación propia. Un animal no es persona porque no puede decirse, ni pensarse a sí mismo como animal. Tampoco tiene la capacidad de predeterminación. Esto es lo que distingue al hombre del animal irracional: capacidad para decidir, pensar, reflexionar sobre sí mismo, etc. Todas estas capacidades están en Dios en grado infinitamente superior al hombre. Dios es inteligente, consciente de sí mismo, determina de por sí (sin que se le pueda determinar a Él) y es moral.
    4.1.2 La Infinitud de Dios. Dios es infinito. Con esto queremos decir que a Dios no se le pueden poner límites en ningún sentido, aunque él mismo pueda limitarse. No debemos entender "infinito" negativamente, como la abstracción de cualquier concreción referida a Dios (de esta manera lo situaríamos fuera y más allá de todo), ni tampoco positivamente como la mera grandeza física (como extendido sin límites en el espacio o en el tiempo indefinidamente). Dios no puede ser contenido por nada, ni nadie, ni en algún lugar; sin embargo Él puede estar en todo lugar y más allá de los límites del espacio y el tiempo. "Los cielos de los cielos no lo pueden contener". Sal. 145:3; Job 11:7-9; Is. 66:1; 1 Rey. 8:27; Rom. 11:33; Sal. 71:15; 113:4-6.
    4.1.2.1 Un atributo que se relaciona con la infinitud es la existencia propia. Ex. 3:14 puede ser interpretado como que Dios existe por sí mismo ("yo soy el que soy"). La base de su existencia se encuentra en El mismo. Para su existencia, Él no depende de nada fuera de sí mismo. Pero tampoco es un acto de Su voluntad (en ese caso podría extinguirse a sí mismo). Dios es eterno y su existencia no se fundamenta en su volición, sino en su naturaleza misma (Juan 5:26). Por esto es que Dios es independiente de todo: de pensamiento (Rom. 11:33-34), de voluntad (Dan. 4:35; Rom. 9:19; Ef. 1:5; Ap. 4:11), de poder (Sal. 115:3) y de designio (Sal. 33:11). Al mismo tiempo, toda otra existencia depende de El (Hech. 17:24-28).
    4.1.2.2 La inmutabilidad de Dios está vinculada a su infinitud (Sal. 102:27; Mal. 3:6; Sant. 1:17). Dios no cambia en su ser o perfecciones. Pero no hay que caer en el error de pensar en Dios como un Dios estático o pasivo. Tampoco hay que pensar que todo cambio es malo (esta idea es griega más que bíblica), pues los cambios referidos a Dios en la Biblia no son por error o imperfección en Dios, no tienen el sentido moral que implica el arrepentimiento en el hombre. Hay que entenderlos, más bien, como cambios predeterminados en la eterna y soberana voluntad de Dios en su relación con el ser humano. Una relación que combina Su justicia con Su misericordia en su eterno deseo de salvar a los hombres (1 Tim. 2:4) Textos como Gén. 6:6; Jonás 3:1-3; 4:2 y Núm. 23:19 hay que entenderlos en este sentido.
    4.1.2.3 Un tercer atributo de Dios como ser infinito es Su unidad. Con ello queremos decir que Dios es uno e indivisible en su naturaleza (Deut. 6:4; Is. 44:6; 1 Cor. 8:4; Ef. 4:5-6; etc. La unidad de Dios exige la negación del dualismo o existencia de un principio bueno y otro malo de igual poder que contienden entre sí para hacerse supremos cada cual en el universo. También niega cualquier tipo de politeísmo o triteísmo. La doctrina de la Trinidad no entra en contradicción con la unidad de Dios ya que mantiene, insistentemente, en que en el ser de Dios hay un sólo Dios y no tres dioses.
    4.1.3 La Perfección. Cuando hablamos de este atributo o cualidad nos referimos, preferentemente, a la excelencia de Dios no en su sentido cuantitativo sino cualitativo. Por ejemplo, cuando decimos que Dios es perfecto en su santidad no estamos diciendo que hay una cantidad infinita de santidad en Dios, sino que hablamos de una santidad que está, cualitativamente, libre de toda limitación o defecto. Al hablar de la perfección como atributo de Dios no nos estamos refiriendo a la cantidad de perfección que hay en Dios sino a que Él es perfección en su naturaleza y atributos. Algunas citas sobre la perfección de Dios son Mat. 5:48; Rom. 12:2; Sal. 18:30. Se dice que este atributo de la perfección completa y armoniza todas las demás perfecciones de Dios. El Ser divino no carece de nada. Esta cualidad de Dios no es una combinación de perfecciones individuales o la culminación de un proceso hacia la perfección, sino el origen de todas las demás perfecciones y excluye toda posibilidad de defecto.
    4.1.3.1 La verdad es un atributo relacionado con la perfección de Dios. Queremos decir que Dios es verdadero y el es "el verdadero" (Deut. 32:4; 1ªJuan 5:20) y que el es La Verdad en sentido absoluto (Juan 14:6). Hay lo que podríamos llamar "verdades naturales" que dependen de las leyes que Dios ha puesto en la naturaleza y las "verdades morales" que son aquellas que se ajustan a la verdad de la Palabra de Dios. Las primeras son deducibles de la observación de la naturaleza y afectan a la relación de los hombres con la naturaleza y, a veces, entre ellos mismos y entre ellos y Dios. Las segundas son reconocibles por la conciencia humana y, especialmente, por la Revelación Especial de Dios43.
    4.1.3.2 El Amor. La misma naturaleza perfecta de Dios contiene el atributo del amor. "Dios es amor" (1ªJuan 1:8,16). Por el amor Dios está eternamente impulsado a la comunicación de sí mismo. Dios quiere impartir lo que El es en sí mismo y eternamente. "Es el deseo de Dios de impartirse a sí mismo y todo lo bueno a las demás criaturas, con el fin de poseerlas para su propio compañerismo espiritual44. De siempre el sentimiento y deseo de Dios para con el hombre ha sido el amor. No fue a partir de la venida de Cristo que Dios amó al ser humano, sino que la venida de Cristo fue la expresión máxima del amor eterno de Dios por sus criaturas (Juan 3:16; Rom. 5:6-8; 1ªJuan 4:10).
    La perfección del amor de Dios se manifiesta claramente en tres actos:
    • En el Pacto (Jer. 31:3). Dios elige a su pueblo por amor (Deut. 4:38-39), no por ninguna cualidad meritoria del pueblo. Es un amor incondicional (Deut. 7:7).

    En la Cruz. Aquí se haya la suprema manifestación del amor de Dios:
    Es un amor vicario (Rom. 5:1-11) cuyo objeto es reconciliarnos con Dios. Es una amor victorioso (Rom. 8:31-39), suficiente para protegernos tanto del mundo visible como del invisible.

    En la Iglesia. La Iglesia de Cristo se fundamenta y se expresa en amor: somos reconocidos, sus discípulos, en que nos amamos unos a otros y esto es posible si el Dios que es amor vive en nosotros (1 Juan 4:12).

    Nota: 43. La conciencia está afectada por el pecado y puede ser adormecida y domada para que acepte como verdad y como bueno algo que en sí mismo no lo es. Por eso, debe prevalecer la verdad revelada por Dios en Las Escrituras y ella debe despertar la conciencia afectada por el pecado.
    Nota: 44. Wiliam Newton Clarke, citado en Willy-Culbertson, Op. Cit., p.121.

    4.1.3.3 La Santidad es otra característica o atributo del ser perfecto de Dios. En un sentido, la santidad nos habla de pureza, integridad y carácter moral sin pecado en la naturaleza de Dios. Dios es santo en sí mismo, no por lo que hace. También la santidad puede referirse a la diferencia cualitativa de la perfección de Dios frente a todo lo existente (Dios es el tres veces santo). Lo santo o sagrado es propio de todo lo que está referido a Dios, frente a lo profano. La santidad la comunica Dios al hombre al escogerlo como propiedad suya, pero al mismo tiempo Dios pide santidad a su pueblo. Is. 6:3; 2ª Cor. 7:1; 1 Tes. 3:13; 4:7. Hay quien dice que la santidad, más que un atributo de Dios, es la corona de todos los atributos de Dios. La santidad de Dios, por otra parte, resalta tanto la conciencia de pequeñez y pecado en el hombre que justifica expresiones de sentimientos como "el temor de Dios", terrible majestad" o "majestuosa santidad", etc. (Ex. 15:11; 1 Sam. 2:2; Is. 57:15; Os. 11:9; Job 34:10; Hab. 1:13; etc.). La santidad de Dios está revelada en la ley moral, implantada en el corazón del hombre, declarada por medio de la conciencia y más particularmente en la revelación especial de Dios en Su Palabra. La más alta revelación de la santidad de Dios nos ha sido dada en Jesucristo a quien le llama de una forma especial "el santo y justo" (Hech. 3:14). Finalmente, la santidad de Dios también está revelada en la Iglesia como cuerpo de Cristo y a sus miembros se les llama "santos". En el Nuevo Testamento es interesante notar que la santidad se aplica, sobre todo, a la tercera persona de la trinidad llamándola "Espíritu Santo".

    4.2 ATRIBUTOS RELATIVOS

    Los atributos relativos se refieren más bien a la personalidad de Dios en relación con lo creado y no sólo consigo mismo. En estos Dios sobresale como un Ser moral, consiente, inteligente, libre, etc.

    4.2.1 Atributos relacionados con el Tiempo y el Espacio:

    4.2.1.1 Eternidad. En un sentido quiere decir que la existencia de Dios no tiene principio ni fin (Deut. 32:40; Sal. 90:2; Is. 41:4; 1 Tim. 6:16, etc.). Dios existe en un eterno presente. Por lo tanto, Dios no está sujeto a las leyes del tiempo como los seres creados lo están. Pero la eternidad como concepto referido a la vida de Dios, es más que un tiempo sin principio ni fin, se trata no tanto de cantidad de vida sino de cualidad de vida. La vida propia de Dios es una clase de vida diferente a la vida humana o terrena. Se trata de una naturaleza de vida diferente que no puede definirse en términos de tiempo o espacio. Dios no sólo es eterno, sino que ha puesto eternidad en el corazón del hombre (Ecl. 3:11). Los atributos y relaciones salvíficas de Dios con el hombre también son eternas: su misericordia es eterna (Is. 54:8), su amor (Jer. 31:3), su pacto (Jer. 50:5), su reino (Dan. 7:27), sus caminos (Hab. 3:6), su condenación y su salvación (Mat. 25:46; Heb. 5:9), etc.

    4.2.1.2 Inmensidad. Quiere decir que Dios no está sujeto a límites espaciales y no puede ser definido ni pensado en términos de espacio (1 Rey. 8:27). No se quiere decir que Dios no se relaciona con el espacio, sino que Dios no se extiende en el espacio. La omnipresencia y la inmensidad de Dios están relacionadas: mientras que la segunda hace énfasis en la transcendencia de Dios, la primera lo hace en su inmanencia. Dios está inmanente en todas sus criaturas, en su creación total pero de ninguna manera encerrado o contenido por ella. Al tiempo que Él "llena cielos y tierra", está "cercano" a cada uno de los que le buscan.

    4.2.2 Atributos relacionados con la Creación:

    4.2.2.1 Omnipresencia. Cuando decimos que Dios está en todas (o por todas) partes, no queremos decir que Dios esté dividido sino que está en todas partes al mismo tiempo (Sal. 139:7; Jer. 23:24). Tampoco queremos decir, como el panteísmo, que Dios es todas las cosas y todas las cosas son Dios, destruyendo así la diferencia entre la existencia de Dios y la existencia de la creación. También hay que distinguir entre omnipresencia (todas las cosas están en la presencia de Dios sin que nada se le oculte) y ubicuidad (presencia material en todas partes). También creemos que Dios está presente en todas partes en lo que toca a su esencia y no sólo en su poder. No debemos pensar en la omnipresencia de Dios de un modo corpóreo, como si Dios ocupase espacio o estuviese en un espacio determinado. También se acepta que Dios está presente en todas las cosas de distinta manera: no está igual en el cielo que en la tierra, en sus criaturas que en la historia, en la iglesia que en el mundo o en los no creyentes que en los creyentes, etc. A nivel de las relaciones entre Dios y sus hijos, la omnipresencia de Dios sirve a la vez de consuelo y de restricción: no se puede cometer pecado y que Él no lo vea, no sólo conoce todo acto hecho sino cada pensamiento tenido, cada motivo y sentimiento del alma humana, así como cada necesidad, prueba o problema por el que estemos pasando. Tampoco podemos atribuir omnisciencia a otros seres aparte de Dios sean ángeles o demonios. Satanás es muy inteligente y tiene mucho poder (todo ello otorgado por Dios), pero no es omnisciente ni omnipotente como Dios.

    4.2.2.2 Omnisciencia. Este atributo está muy relacionado con el anterior. Indica que Dios conoce perfectamente todas las cosas que han sido, son y serán en cualquier modo o manera que puedan ser. Con respecto al conocimiento del futuro, la omnisciencia recibe el nombre de Presciencia. Mat. 10:29-30; Hech. 15:8; Is. 46:9-10; etc. Para describir el conocimiento perfecto de Dios algunos teólogos lo han divido así:

    • Conocimiento natural. Dios se conoce plenamente a sí mismo.
    • Conocimiento libre. Dios sabe todas las cosas que se hallan fuera de sí mismo.
    • Conocimiento mediato. Dios conoce todas las cosas posibles y condicionalmente futuras o posibles45

    Nota: 45. Con relación a la omnisciencia y presciencia de Dios surge un problema difícil como el de la relación existente entre la presciencia y la predestinación: ¿Cómo concuerda la presciencia infalible de Dios con la libertad de la voluntad del hombre y la responsabilidad humana? Algunos han negado la libertad de la voluntad humana y la responsabilidad del hombre y otros la presciencia infalible de Dios. Dice el Dr. Hills (Borrás, Apuntes de Clase): "El mero conocimiento de Dios, nada influencia ni cambia la naturaleza de la elección humana, en ninguna forma, por la razón simple de que es conocimiento y no influencia o causación. Dios sabía, desde hace más de un millón de años, la manera de cómo el Sr. X iba a escoger esta tarde. Sabe que era libre de escoger y muy bien pudo hacerlo de otra manera. Pero si hubiera obrado de otra manera Dios lo hubiera sabido también. La presciencia de Dios toma su forma en la elección libre humana, y no la elección libre de la presciencia…". También se puede explicar este tema con la ilustración del helicóptero y el hombre que corre con su auto por un camino en el bosque o imaginándose una montaña en forma de cono y un vehículo que desciende por una carretera que va dando vueltas a la montaña hasta llegar abajo. Dios, situado en el vértice del cono, puede ver (conocer) de antemano lo que a este vehículo le puede pasar puesto que él mismo ha decretado las consecuencias de conducir por uno u otro carril. El hombre es libre de conducir su vehículo por uno u otro, pero Dios sabe lo que le va a ocurrir por el carril que va y sabe lo que le va a ocurrir si cambia de carril.

    4.2.2.3 Omnipotencia. Con este atributo se indica que no hay límites al poder de Dios para ejecutar su voluntad. El es omnipotente en el mundo material, en el espiritual y en el intelectual. Al decir "poder para ejecutar su voluntad" queda excluido todo aquello que es contradictorio con la esencia o atributos de Dios, ya que no es su voluntad dejar de ser quien es, pecar, etc. No se debe pensar en el poder de Dios como una mera fuerza ya que Él no está sujeto a ninguna fuerza exterior, sino que en sí mismo está toda la fuerza para hacer su voluntad. La omnipotencia de Dios está sujeta a su voluntad. Dios no está sujeto a ninguna ley, más bien las leyes tienen su origen en Dios, y la constante realización de ellas se debe a su voluntad. Algunos pasajes bíblicos que hablan de su omnipotencia son: Gén. 17:1; Jer. 32:17; Sal. 62:11; 33:8-9; 135:6; Mat. 19:2; Luc. 1:37; Ap. 19:26; etc. Las limitaciones de Dios son aquellas que él mismo se ha impuesto por ser consistente consigo mismo. Un ejemplo de los límites que Dios se ha impuesto a sí mismo es la creación del hombre con libre albedrío o la humillación de Dios en Cristo Jesús.

    4.2.3 Atributos relacionados con los Seres Morales:

    4.2.3.1 Veracidad de Dios. Al decir que Dios es veraz y fiel, hablamos de sus relaciones morales con sus criaturas, especialmente con su pueblo redimido. En Dios no hay nada falso o ficticio. Este atributo es el fundamento de toda religión y la base de toda nuestra seguridad en Él (Sal. 138:2; Juan 3:33; Rom. 3:4; Heb. 6:18; Mat. 5:18; etc.). La verdad en Dios es porque El es verdadero y porque es "el verdadero" Su Palabra es la Verdad. Por ello sus promesas son "fieles y verdaderas" (Sal. 31:5; 119:60; Juan 14:6; Deut. 32:4; Is. 40:8; 1 Tes. 5:24; 1 Juan 1:9; etc.).

    4.2.3.2 Misericordia y Bondad. Con estos atributos se hace referencia al amor de Dios en actividad en relación, especialmente, a su criaturas (1 Juan 4:10). La misericordia en Dios siempre es impulsada por el amor y es un principio eterno en su naturaleza, el cual le inclina a buscar el bien temporal y eterno de los pecadores. En su misericordia Dios hace el sacrifico exigido por los pecadores, y en sí mismo sufre. En su bondad, Él comunica a los pecadores su propia vida y las bendiciones de ella.

    4.2.3.3 Justicia y Santidad. La justicia a veces se llama santidad transitiva (Gén. 18:25). Por su justicia Dios demanda a todos los seres humanos una pureza que se corresponde a Su santidad. La santidad se exige a todos para que puedan estar en comunión y comunicación con Dios. En cuanto a la justicia se puede decir que por medio de la justicia Dios:

    • Desea y hace todas las cosas que se ajustan a su Ley eterna.
    • Prescribe leyes convenientes para las criaturas (Sal. 19:7)
    • Cumple las promesas hechas a los hombres (Rom. 2:5-7; 2 Tes. 1:6-7)
    • Castiga a los malvados (Sal. 119:137; Hech. 17:31; 2 Tes. 1:6; Rom. 3:8,19).

    El atributo de la justicia se suele dividir en:

    • Justicia Legislativa: determina el deber moral del hombre y define las consecuencias en cuanto a recompensas y castigos.
    • Justicia Evangélica: la revelada en el Evangelio que ha sido aplicada a los pecadores mediante la expiación vicaria de Cristo.
    • Justicia distributiva: Dios da a todos los hombres lo que se merecen, de acuerdo a sus acciones en el mundo. Esta se divide en:
    • Justicia Remunerativa: mediante la cual Dios recompensa a los buenos (2 Tim. 4:8)
    • Justicia Vindicativa: mediante la cual Dios castiga a los culpables (2 Tes. 1:4-10)

    Aunque íntimamente relacionadas, la justicia, la rectitud y la santidad se distinguen: El término santidad se refiere a la naturaleza o esencia de Dios como tal, mientras que la rectitud, como norma de actividad de acuerdo a esa naturaleza, es el fundamento de la Ley divina y la justicia es la administración de dicha Ley. Hay muchos pasajes que nos hablan de la justicia de Dios, pero de los más descriptivos es Amós 7:7 que describe a Dios midiendo al pueblo con una plomada de albañil.

    La Ira de Dios a veces se identifica con su justicia, pero es también posible identificarla con el amor de Dios. En este sentido sería como el reverso del amor, necesaria a la personalidad divina. La ira debe considerarse como el odio hacia la iniquidad y es, en un sentido propio, la misma emoción que se ejerce hacia la rectitud y que se conoce como amor divino46. De todas formas, cuando se mencionan palabras como ira, enojo, odio, referidas a Dios en la Biblia no tienen la misma connotación moral que tienen en el hombre. La justicia y la santidad de Dios son complementarias con su amor de tal forma que expresiones como las mencionadas no indican nunca que el propósito de Dios hacia el hombre no sea la salvación, enraizada en el amor de Dios. Se suele decir que "Dios odia al pecado pero ama al pecador".

    Nota: 46. Willy-Culbertson, Op. Cit., p. 122.

    SEXTA CLASE.
    5. LA TRINIDAD
    5.1 Introducción

    La Trinidad es una doctrina clave del cristianismo. No nace como una especulación de la filosofía (aunque sus formulaciones tradicionales tienen mucho de filosóficas), sino que es un intento de explicar lo que enseña el Nuevo Testamento sobre Cristo, el Hijo de Dios y sobre el Espíritu Santo. Para algunos es el punto diferencial de la fe cristiana sobre Dios y cualquier otro tipo de monoteísmo47. De hecho, la mayoría de controversias suscitadas por esta doctrina han tenido y tienen que ver, por una parte con la crítica que se le ha hecho al cristianismo de abandonar, con la doctrina de la Trinidad, el monoteísmo bíblico y por otra con la insistencia del cristianismo de explicar la doctrina de la Trinidad dentro del su fe en el Dios uno de la Biblia.

    Sin pretender entrar con detalle en toda la controversia generada, ni explicar con detenimiento los fundamentos teológicos y bíblicos que se han dado para fundamentar dicha doctrina, intentaremos acercarnos brevemente a una comprensión de la doctrina bíblica y teológica de la iglesia sobre la Santísima Trinidad.

    5.2 Unidad y Trinidad en Dios.

    La propia palabra "trinidad"48 conlleva en sí misma la idea de uno y tres por lo que a veces se habla de la "triunidad de Dios". La fe cristiana se ha esforzado siempre en defender la unidad de Dios tal y como está explícita tanto en el A.T. como en el N.T. en pasajes tales como Deut. 6:4; 4:39; Mar. 12:29; Jn. 17:3; 1 Cor. 8:4-6; Gál. 3:20; etc. Al mismo tiempo no se pueden negar las evidencias bíblicas que describen a ese mismo Dios en términos trinitarios, de una forma implícita y embrionaria en el A.T. (como corresponde a la revelación progresiva y que se da en muchas otras doctrinas bíblicas) y totalmente explícita en el Nuevo Testamento.

    5.3 ¿La Trinidad en el Antiguo Testamento?

    El formular este tema en forma de pregunta es para que seamos precavidos en no querer ver en el Antiguo Testamento más de lo que él mismo dice en cuanto a este asunto. Hoy en día se cuestionan, con bastante razón a mi entender, algunos argumentos basados en textos del A.T. que muchos teólogos antiguos usaban para demostrar, de una forma muy dogmática, que las tres personas de la Trinidad se mencionaban en el A.T. Textos como Gén. 1:1; 1:26; 3:22, donde aparece el plural "Elohim" (Dioses), hagamos", "nuestra" y "nosotros" referido a Dios, es como mínimo muy dudoso que puedan interpretarse como referidos a las tres personas de la Trinidad.

    Nota: 47. Cf. Moltmann, Trinidad y Reino de Dios, pp.24ss y 145ss.
    Nota: 48. La Palabra "Trinidad" o "Santa Trinidad" no aparece en el Nuevo Testamento. Al parecer fue Tertuliano el primero que la usó y el primero en formular una doctrina de la Trinidad, aunque no llegó a definirla en la forma que luego fue aceptada por la generalidad de la Iglesia, ya que había una cierta subordinación del Hijo al Padre.

    De todas formas no es totalmente descabellado ver en esos y otros textos unas ciertas distinciones personales al referirse a Dios. Por ejemplo cuando se habla del Angel de Jehovah (Gén. 16:7-13; 18:1-21; 19:1-28; Mal. 3:1; Ex. 23:20-21) en que, por una parte, se le identifica con Jehovah mismo y por otra se le distingue de Él. También cuando se habla del la Palabra de Jehovah y de Su Espíritu unidos a Dios en la obra de la creación (Gén. 1:1-3; Sal. 33:6-7. Cf. con Juan 1:1ss) o cuando en un mismo texto se habla del Mesías y de Dios identificándolos y diferenciándolos al mismo tiempo (Sal. 45:6-7 Cf. con Heb. 1:8-9)49. Otros textos interesantes pueden ser Is. 48:16; 61:1; 63:9-10.

    5.4 La Trinidad en el Nuevo Testamento.

    Aunque la palabra "trinidad" no aparece en el N.T. sí se habla de Dios en forma trinitaria. Es decir se habla de Jesús, el Hijo de Dios, identificándolo con Dios Padre y con el Espíritu Santo al tiempo que diferenciándolo de ellos y asimismo ocurre con el Padre y con el Espíritu Santo. Al reconocer divinidad "esencial" al Hijo y al Espíritu Santo se les identifica con Dios en su "esencia", aunque se les diferencia en sus personalidades o "modos de ser"50. Dado que el estudio de la persona de Jesucristo pertenece a la Cristología y el del Espíritu Santo a la Pneumatología, aquí sólo mencionaremos someramente algunos textos de prueba que llevan a un concepto trinitario de Dios en el pensamiento de los autores del Nuevo Testamento.

    5.4.1 La Deidad de nuestro Señor Jesucristo. La deducimos de los siguientes aspectos:

    5.4.1.1 La Preexistencia de Cristo: Jn. 1:15; 6:51; 17:5; etc.

    5.4.1.2 Nombres y títulos divinos aplicados a Cristo: Mat. 3:3 (Señor); Jn. 1:1; Rom. 9:5; Tit. 2:13 (Dios y Salvador); etc.

    5.4.1.3 Atributos divinos aplicados a Cristo: Heb. 1:8 (eternidad); Mat. 18:20 (omnipresencia); Col. 2:3 (omnisciencia); Mat. 28:18 (omnipotencia); Heb. 11:12; 13:8 (inmutabilidad); etc.

    5.4.1.4 Las Obras divinas aplicadas a Cristo: La creación (Jn. 1:3,10; Col. 1:16), la preservación de lo creado (Col. 1:17; Heb. 1:3), el perdón de los pecados (Mar. 2:5, 10-11; Hech. 5:31), el don del E.S. a los creyentes (Luc. 24:49), etc.

    5.4.1.5 Cristo objeto de homenaje y adoración divina: (Mat. 14:33; Heb.1:6; Jn. 20:28).

    5.4.1.6 Cristo identificado como igual al Padre: (Jn. 14:7-11; 10:30).

    5.4.2 La Deidad del Espíritu Santo y su personalidad.

    5.4.2.1 La personalidad del E.S.: Se habla del E.S. como el "El Espíritu", "El Espíritu de Dios", "El Espíritu de Gloria", "El Espíritu de Cristo", "El Consolador", etc. Aunque la palabra "espíritu" (pneuma) es neutra, en varias ocasiones se le antepone el pronombre masculino (Jn. 16:13-14). Al E.S. se le adscriben actos personales: será enviado, enseñará, ha de venir, reprobará, guiará, hablará, oirá, mostrará, tomará de lo mío, recibirá, etc. Recibe tratamiento personal: se puede uno revelar contra él y él pelea contra ellos (Is. 63:10), se puede mentir contra él (Hech. 5:3), blasfemar contra él (Mat. 12:31), etc. No es posible decir todo esto de una fuerza impersonal.

    Nota: 49. Esta interpretación tiene mayor fuerza porque el mismo N.T. la entendió como referida al Hijo (Mesías) o al Espíritu Santo, según los casos.
    Nota: 50. La expresión "personas" para referirse a la diferenciación en el Dios trino se hace problemática porque en el pensamiento moderno se identifica a la persona con una "individualidad" diferenciada en su ser y relaciones con cualquier otra persona o individualidad. Por ello algunos algunos hablan de "modos de ser" en vez de "personas".

    5.4.2.2 La Deidad del E.S.: Se le atribuye eternidad (Heb. 9:14), omnipotencia (Rom. 15:18-19), omnipresencia (Sal. 139:7), omnisciencia (1 Cor. 2:10-11), etc.

    5.4.2.3 Se le identifica con Dios mismo: Hech. 5:3-4; con su obra de regeneración (cf. Jn. 1:13 y Jn. 3:5-7); cuando Dios habla en el A.T. se dice que habla el E.S. (Cf. Is. 6:8-10 con Hech. 28:25-27 y Ex. 16:7 con Heb. 3:7-9).

    5.4.2.4 La fórmula bautismal pone uno al lado del otro al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo: Mat. 28:19 y la doxología de 2 Cor. 13:13.

    5.5 La Trinidad en la Teología Cristiana.

    La teología cristiana primitiva intentó explicar y razonar las enseñanzas del Nuevo Testamento que hemos visto anteriormente en un sistema de doctrina. Este intento tuvo muchos problemas51 y aunque algo se avanzó en el entendimiento y esclarecimiento del tema se admite que la Trinidad es, en última instancia, un misterio que ha de ser aceptado por la fe en lo que la Palabra de Dios enseña. Esto ocurre no sólo con esta doctrina sino también con otras como la encarnación. A continuación veremos, brevemente, como se explicó y se llegó a la formulación de esta doctrina y algunas de las principales doctrinas heréticas que surgieron a consecuencia de ella.

    5.5.1 Unidad de substancia o esencia. El término "unidad" se aplica a la substancia52 o esencia de Dios en tanto que el término "trinidad" se aplica a su personalidad. La unidad se encuentra en las personas o modos del ser y no en la esencia. No hay tres dioses en una persona, sino tres Personas en sólo Dios. La fórmula evangélica es: Una substancia o esencia; tres personas". Así se intenta mantener la unidad del ser de Dios y la diferencia en Su personalidad.

    5.5.2 Trinidad de Personas. En este Ser Divino hay tres personas o subsistencias individuales: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La prueba escritural ya ha sido probada anteriormente. Para denotar estas distinciones de la Divinidad los escritores griegos usaban el término hipóstasis y los latinos persona y, algunas veces, substancia. Debido a que la primera se prestaba a errores y la segunda era ambigua los escolásticos acuñaron la palabra "subsistencia". Esto indica que siempre se sintió que los términos eran inadecuados. Por eso algunos prefieren hablar de que en Dios existen tres diferentes modos de ser, no de manifestarse como enseñaba Sibelius, sino de existencia o subsistencia. La esencia de Dios, plena, no fragmentada, pertenece por igual a cada una de las tres personas. Es decir, que la esencia divina no está dividida entre las tres personas, sino que está plenamente con todas sus perfecciones en cada una de las personas, de tal manera que tienen una unidad numérica de esencia. De esto se sigue que la esencia divina no es una existencia independiente que va con las tres personas. No existe fuera ni aparte de las tres personas. Si existiera así no habría verdadera unidad, sino una división que conduciría al triteísmo. Otra conclusión que se deduce de lo anterior es que no puede haber subordinación tratándose de la "esencia del Ser" de una persona de la Deidad hacia otra, y por consiguiente, ninguna diferencia en dignidad personal. La única subordinación es la del orden lógico en las tres personas, pero que no es subordinación de esencia o naturaleza. Así podemos decir que "subsistencia personal" el Padre es primero, el Hijo segundo, y el E.S. tercero. Hay que insistir en que esto no implica prioridad de tiempo o de dignidad de esencia, sino que es un orden lógico de derivación. El Padre ni es engendrado ni procede de ninguna de las otras personas; el Hijo es eternamente engendrado del Padre, y el E.S. procede del Padre y del Hijo desde toda la eternidad. Generación es un acto solamente del Padre, filiación pertenece exclusivamente al Hijo y procesión puede atribuirse únicamente al E.S (opera ad intra). En las opera ad extra (obras de la Trinidad fuera de ella) también se pueden distinguir funciones de cada una de las personas de la Trinidad, aunque en cada obra participen, de alguna forma, las tres personas. Así, la creación se atribuye al Padre, la redención al Hijo y la santificación al E.S.

    Nota: 51. Se puede seguir, de forma resumida, un desarrollo histórico de la doctrina sobre la Trinidad en R. Seeberg, Manual de Historia de las Doctrinas, Vol. I, p. 45 ss.
    Nota: 52. Aunque algunos de los padres de la iglesia usaron la palabra "substancia" como sinónimo de "esencia", los escritores posteriores evitaron usarla porque en la iglesia latina substancia se usaba como una traducción de la palabra "hupostasis" (persona, el ser o la realidad substancial de una cosa) y de "ousia". Actualmente muchos las vuelven a usar indistintamente, aunque es mejor usar esencia puesto que es más comprensible hablar de "substancia material" que de "esencia material".

    5.5.3 Teorías Antitrinitarias: Las principales teorías en contra de la trinidad se dieron ya en la historia de la Iglesia y algunas o todas ellas perviven aún en el pensamiento de ciertos teólogo, filósofos o en algunas sectas. Las principales son las siguientes:

    5.5.3.1 Monarquianismo: Surge en el siglo III para hacer énfasis en la unicidad de Dios en contra del politeísmo pagano. Pero la tendencia fue en hacer énfasis en la unidad de Dios a expensas de la divinidad de Cristo. Hubo dos tendencias básicas en esta herejía: El monarquianismo modalista, también denominado "patripasianismo" y "sabelianismo", nació de una firme convicción de la divinidad de Cristo, pero puso en tela de juicio la integridad del cuerpo de Cristo y se inclinó hacia el docetismo. Padre e Hijo eran modos o expresiones de manifestación del único ser divino. Sabelio decía que aunque los nombres de Padre, Hijo y E.S. eran bíblicos se "atribuían" al único ser y sólo eran tres formas temporales de la autoexpresión del único Padre de todos. El monarquianismo dinámico o adopcionista fue una nueva forma de ebionismo. Se entiende a Cristo como un mero hombre, sujeto de una influencia especial (dynamis) de la única monarquía que vino a morar en el hombre Jesús. Jesús era un hombre habitado por Dios, pero su relación ética con Dios llegó a ser tal que de hombre llegó a ser Dios53.

    5.5.3.2 Subordinacionismo: Aunque varias formas de subordinacionismo (subordinar el Hijo o el E.S. al Padre, negando su igualdad esencial) se dieron desde el principio (por ejemplo en Tertuliano y Orígenes) fue en el siglo III y IV con Arrio que esta herejía tuvo su auge. Los arrianos negaron la divinidad del Hijo y del Espíritu Santo, presentando al Hijo como la primera criatura del Padre y al E.S. como la primera criatura del Hijo. La consubstancialidad del Hijo y del E.S. con el Padre fue sacrificada para conservar la unidad de Dios. No obstante, al contrario que los unitarios, Arrio admitía que se podía dar culto a Cristo. Esta herejía fue condenada el 325 en el Concilio de Nicea. Esta subordinación se dio también para el E.S. en los pneumatoquianos quienes afirmaban que el E.S. era un siervo y asistente igual que los ángeles y el alma humana de Cristo (Macedonio de Constantinopla).

    5.5.3.3 Socinianismo. Los socinianos (contemporáneos de la Reforma) siguieron las ideas de Arrio e incluso fueron más allá haciendo de Cristo un mero hombre y del E.S. una mera influencia o poder, aparte de otras desviaciones doctrinales referentes a la expiación, la inmortalidad del alma, o el bautismo.

    Nota: 53. Ferguson, y otros, Nuevo Diccionario de Teología, pp.643-644.

    5.5.3.4 Unitarismo. El movimiento unitario tiene muchas facetas. Aunque surge poco después de la Reforma, pervive todavía en el siglo XX54. Rechazan los Credos y Confesiones de la Iglesia y una de sus principales características es la negación de la divinidad de Jesús y del E.S., aunque algunos han ido más lejos rechazando la inspiración de las Escrituras (Richard Price y Joseph Priestley), creyendo que las narraciones del nacimiento de Jesús eran legendarias y que Jesús fue completa y únicamente humano (Theophilus Lindsey). Sólo se debe rendir culto al Padre. En general están muy en línea con la teología alemana más liberal.

    5.5.3.5 La Trinidad en el pensamiento erudito. No hay que olvidar que este tema fue cuestionado por pensadores muy importantes y conocidos como Juan de Valdés, Bernardino Ochino, Miguel de Servet, Grocio y John Milton. En la época moderna ha vuelto a surgir el interés en la doctrina trinitaria con Emil Brunner, Karl Barth, Karl Rahner, Jügen Moltmann, Eberhard Jüngel, etc.55 que dan nuevas e interesantes perspectivas a la visión trinitaria de Dios.

    5. 5. 4 Analogías que ayudan a expresar esta doctrina.

    La doctrina de la Trinidad no puede entenderse plenamente por la razón humana y no puede explicarse totalmente con lenguaje humano. Es algo propio de la fe. Sin embargo se han dado, a través de la historia, algunas analogías que pueden esclarecer algo el entendimiento de dicha doctrina. Algunas de ellas las mencionamos a continuación.

    • 5.5.4.1 Analogía del sol. Sol, rayos de luz y calor del sol proceden de la misma esencia y se diferencian o distingue cada una.
    • 5.5.4.2 Analogía del río. Manantial, arroyo y río.
    • 5.5.4.3 Analogía del árbol. Raíces, tronco y ramas.
    • 5.5.4.4 Analogía del hombre. Espíritu, alma y cuerpo son una unidad que constituyen al hombre y se pueden diferenciar.
    • 5.5.4.5 Analogía del triángulo equilátero. Lados y ángulos son exactamente iguales y diferentes y forman la unidad del triángulo., etc.

    5.6 Conclusiones. La doctrina de la Trinidad no es una teoría meramente explicativa o filosófica, sino una doctrina práctica revelada a nosotros en las Escrituras. No puede negarse que se enseña en ellas que hay un Dios verdadero, que tanto al Hijo como al E.S. se le aplican los atributos, títulos y predicados que pertenecen solamente a ese único Dios verdadero.

    No hay que olvidar que el Ser de Dios se considera por San Pablo un misterio y que se nos manda adorar a la "Unidad en la Trinidad y a la Trinidad en la Unidad", sin que por ello sea necesario que nosotros comprendamos esto en toda su plenitud56. Es conveniente pues que digamos reverentemente:
    Nota: 54. Para un estudio más completo del Unitarismo ver Ferguson, op. Cit., pp. 1006-1008.
    Nota: 55. Para saber cómo está el debate actual en torno a la Trinidad pueden ayudar dos libros de nuestra bibliografía: La Doctrina de la Trinidad de E. Jüngel y Trinidad y Reino de Dios de J. Moltmann.
    Nota: 56. San Agustín que fue el que mejor expuso y trató de ilustrar la doctrina de la Trinidad, no ocultó las dificultades que esto entrañaba. Por eso concluye su obra con las palabras: "Señor, Dios nuestro, creemos en ti, el Padre, el Hijo y el Espíritu. Porque la verdad no habría dicho: 'Id y bautizad en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo', si no fueras Trinidad… Quiero recordarte, quiero comprenderte, quiero amarte… Señor, Dios uno y Dios Trinidad, cuanto he escrito en estos libros con tu auxilio, conózcaslo tú, Dios Trino, cuando he escrito de mi mismo, perdóname tú, Señor Uno y trino". (R. Seeberg, Op. Cit., p. 242).

    "Gloria demos al Padre,
    Al Hijo y al Santo Espíritu;
    Como eran al principio,
    Son hoy y habrán de ser,
    Eternamente. Amén."57
    Nota: 57. Wiley-Culbertson, Op. Cit., p.144

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