lunes, 4 de octubre de 2010

La mitología entre los hebreos y otros pueblos del Antiguo Oriente




La mitología entre los hebreos y otros pueblos del Antiguo Oriente
José María Blázquez

Antigua: Historia y Arqueología de las civilizaciones (Web)

Página mantenida por el Taller Digital

(Publicado previamente en M.ª L. Sánchez León (ed.), Religions de l'Antic Orient. I Cicle de Conferencies, organizat pe l Centre de Cultura de l'Obra Social i Cultural de la Caixa Balears "Sa Nostra", Palma de Mallorca 2000, 93-122 (también en J.M.ª Blázquez,

El Mediterráneo y España en la antigüedad. Historia, religión y arte, Madrid, Cátedra, 2003, 225-251). Versión digital por cortesía de la editora y del autor, como parte de la Obra Completa de éste, bajo su supervisión y con cita de la paginación original).

© José María Blázquez Martínez
© De la versión digital, Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia

La mitología entre los hebreos y otros pueblos del Antiguo Oriente

José María Blázquez Martínez (93)

1. DESMITOLOGIZACIÓN EN LA RELIGIÓN HEBREA

Una concepción mítica en estado puro no está expresada en los libros que forman la Biblia.

La religión de los hebreos, en sus trazos específicos, es desfavorable a los mitos. El monoteísmo religioso de los hebreos, que acabaron por imponer los grandes profetas de Israel, no admite mitos auténticos, ya que los actores de los mitos son los dioses. El elemento fundamental de los mitos se refiere a los fundamentos puestos en el tiempo primordial. Israel, al no aceptar las leyendas de la mitología antigua de Egipto, de Babilonia y de Canaán, transforma la estructura del mito. Esta transformación produce la impresión de una desmitologización. Se ha aceptado por algún autor que se abre camino de este modo a una concepción opuesta a la mítica, orientada más al futuro escatológico que al origen ejemplar del principio primordial. No se puede descartar, sin embargo, totalmente, la posibilidad de la formación de mitos específicamente hebreos. (-93 94-)

En la Biblia no se detectan mitos de carácter politeísta frecuentes en la mitología del Oriente, pero esto no descarta que no existiera la idea de un tiempo primordial.

A comienzos del presente siglo la escuela de historia de las religiones ha intentado demostrar en qué medida la mitología de Babilonia ha formado parte, quizás, del patrimonio cultural de Isra el. Se ha subrayado la influencia mítica babilónica en los himnos y profecías de Israel.

2. RELATOS DE LOS ORÍGENES

La Biblia hebrea comienza con los relatos de la creación, del paraíso, del diluvio universal, de la torre de Babel y de los gigantes, que se refieren a la historia de los orígenes y son la introducción a la vocación de Abraham. Los dos relatos de la creación son muy reservados en la dimensión mítica de su contenido. El escrito sacerdotal (Gn 1-2.1) sobre la creación es el siguiente (Cantera Burgos-Iglesias González):

TEXTO 1

Al principio creó Elohim los cielos y la tierra.

TEXTO 2

Ahora bien, la tierra era yermo y vacío, y las tinieblas cubrían la superficie del Océano, mientras el espíritu de Elohim se cernía sobre la haz de las aguas.

TEXTO 3

Y dijo Elohim: "Haya luz", y hubo luz.

TEXTO 4

Vio Elohim que la luz era buena y estableció Elohim separación entre la luz y las tinieblas;

 TEXTO 5

Elohim llamó a la luz día y a las tinieblas llamó noche. Y atardeció y luego amaneció: día uno.

TEXTO 6

Dijo después Elohim: "Haya un firmamento en medio de las aguas y separe unas aguas de otras".

TEXTO 7

Hizo, pues, Elohim el firmamento, puso separación entre las aguas que había debajo del firmamento y las aguas que había por encima de éste. Y así fue.

TEXTO 8

Llamó Elohim al firmamento cielos. Y atardeció y amaneció: día segundo.

TEXTO 9

Dijo Elohim después: "Reúnanse las aguas de debajo de los cielos en un solo lugar y aparezca lo seco". Y así fue.

 TEXTO 10

Elohim llamó a lo seco tierra y a la reunión de las aguas llamó mares. Y vio Elohim que estaba bien.

 TEXTO 11

Luego dijo Elohim: "Brote la tierra verdín, hierba germinadora de simiente y árboles frutales generadores de fruto conforme a su especie en (-94 95-) que se contenga su semilla, sobre la tierra". Y así fue.

 TEXTO 12

Brotó, en efecto, la tierra verdín, hierba germinadora de simiente conforme a su especie y árboles generadores de fruto en que se contiene su semilla con arreglo a su especie. Y vio Elohim que estaban bien.

  TEXTO 13

Y atardeció y luego amaneció: día tercero.

 TEXTO 14

Dijo Elohim después: "Haya lumbreras en el firmamento de los cielos para poner separación entre el día de la noche y que sirvan de señales para estaciones, días y años.

 TEXTO 15

Sean también a modo de lumbreras en el firmamento del cielo para lucir sobre la tierra". Y así fue.

 TEXTO 16

Hizo, pues, Elohim los dos grandes luminares - el luminar mayor como regidor del día y el luminar menor como regidor de la noche - y las estrellas.

 TEXTO 17

Elohim los puso en el firmamento celeste para lucir sobre la tierra,

 TEXTO 18

para regir el día y la noche y poner separación entre la luz y las tinieblas. Y vio Elohim que estaba bien.

 TEXTO 19

Y atardeció y luego amaneció: día cuarto.

 TEXTO 20

Dijo Elohim después: "Pululen las aguas en el pulular de animales vivientes y vuelen los volátiles sobre la tierra, por la superficie del firmamento de los cielos"

 TEXTO 21

Creó, pues, Elohim los grandes cetáceos, y todo animal viviente que bulle de que pululan las aguas, conforme a su especie, y todo volátil alado, según su especie. Y vio Elohim que estaba bien.

 TEXTO 22

Elohim los bendijo, diciendo: "Procread y multiplicaos y henchid las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra".

 TEXTO 23

Y atardeció y luego amaneció: día quinto.

 TEXTO 24

Dijo Elohim después: "Produzca la tierra animales vivientes conforme a su especie: ganado, reptiles y bestias salvajes con arreglo a su especie". Y así fue.

 TEXTO 25

Hizo, pues, Elohim las bestias salvajes conforme a su especie, los ganados con arreglo a su especie y todos los reptiles del campo según su especie. Y vio Elohim que estaba bien.

TEXTO 26

Entonces dijo Elohim: "Hagamos al hombre a imagen nuestra, a nuestra semejanza, para que dominen en los peces del mar, y en las aves del cielo, y en los ganados, y en todas las bestias salvajes y en todos los reptiles que reptan sobre la tierra".

TEXTO 27

Creó, pues, Elohim al hombre a imagen suya, a imagen de Elohim creóle, macho y hembra los creó.

TEXTO 28

Luego Elohim los bendijo y díjoles Elohim: "Procread y multiplicaos y henchid la tierra y sojuzga, y dominad en los peces del mar, y en las aves del cielo y en todo animal que bulle sobre la tierra". (-95 96-)

TEXTO 29

Dijo también Elohim: "Ha aquí que os doy toda planta seminífera que existe sobre la haz la tierra entera, y todo árbol que contenga en sí fruto de árbol seminífero: os servirá de alimento;

TEXTO 30

y a toda bestia salvaje, toda ave del cielo y todo cuanto serpea sobre la tierra, cuanto

TEXTO31

encierra en sí espíritu vital, (señalo) por alimento toda hierba verde". Y así fue. Elohim vio todo cuanto había hecho, y he aquí que estaba muy bien. Y atardeció y luego amaneció; día sexto,

Quedaron, pues, acabados los cielos, la tierra y todo su cortejo astral".

Este texto es una doctrina enriquecida a lo largo de los siglos. No se encuentra en él ninguna huella semimitológica. El lenguaje es analítico totalmente. Fe e imagen científica del mundo, tal como entonces se entendían, se entrelazan sin ningún problema. Dios libremente ha creado el cielo y la tierra. Esta creación carece de analogías. El texto describe el estado caótico origen de la tierra. Para interpretar este relato actualmente se prescinde cada vez más partir de imágenes y nociones mitológicas de las religiones vecinas a Israel.

La palabra hebrea para indicar el océano primordial, tehom, está emparentada con Tiamat, dragón babilónico del Caos; pero tan sólo es un préstamo lingüístico. No se acepta en la actualidad, como se supuso durante mucho tiempo, que el autor del relato sacerdotal empleara imágenes semíticas para aclarar el estado primigenio del caos. Los conceptos expresados son tópicos cosmológicos. La creación es un produc to de la voluntad personal de Dios, no es un reflejo de la Historia

naturaleza divina, Dios crea mediante la palabra. Esta concepción está emparentada con creencias mágicas que Israel fue purificando a lo largo de los siglos, prescindiendo de todo planteamiento mágico. El día es luz primigenia, la noche es la oscuridad caótica.

El firmamento se representa como una masa gigantesca en forma de campana, concepción que aparece en otros libros bíblicos (Sal 19, 2; Job 37, 18). Las aguas que se hallaban bajo la bóveda celeste fueron reunidas y se les asignó el mar. Este límite permite la aparición (-96 97-) de la tierra bajo el cielo, que reposa sobre las aguas primordiales. Las aguas del océano celeste se encuentran sobre el firmamento. En muchas mitologías, de Egipto, Sumer y Fenicia, el  océano, el mar primigenio, es origen de la vida.

A continuación, la palabra creadora de Dios hace aparecer el mundo vegetal sobre la tierra. De hecho podía haber ideas arcaicas sobre la madre-tierra en esta concepción. En la creación de los astros se documenta un pathos antimítico. Son criaturas de la voluntad de Dios. Ellos no crean la luz. El texto rechaza el poder de los astros de carácter divino. El autor sacerdotal del relato de la creación rehúsa dar honores divinos a los astros, cuyo culto penetró en la religión israelita a] final de la monarquía (2 Re 23, 11), en tiempos de la reforma de Josías (641-609 a .C.). Éste suprimió los caballos, que los reyes de Judá habían dedicado al sol a la entrada del templo de Yahveh, junto al aposento del eunuco Netanméleck, que se hallaba en los antepatios, e hizo quemar en el fuego los carros del sol. Los primeros seres vivos creados son los seres míticos, los monstruos marinos y, después, los peces y las aves. Sigue la creación de los anima les que viven sobre la tierra. Finalmente creó Dios la humanidad semejante a él. La concepción de que Yahveh forma al hombre de la tierra tiene paralelos en las mitologías de Mesopotamia y de Egipto.

En varios mitos antiguos orientales un dios forma a un hombre o a otros dioses a semejanza suya. En Egipto, el faraón era imagen viviente de dios en la tierra. Esta semejanza en la Biblia no excluye el aspecto corporal, lo espiritual y lo somático, pues todo el hombre ha sido creado a imagen de Dios. Este texto bíblico, entre las mitologías antiguas, es el único que habla de la semejanza del hombre con Dios. El Salmo 8, afirma que el hombre fue hecho poco menos que los ángeles, Elohim. Este texto sostiene que Yahveh está rodeado de seres celestes, de ahí el uso del plural, idea que se afirma en otros pasajes bíblicos (1 Re 22, 19-20; Job 1; Is 6). Estos Elohim son sabios (2 Sm 14, 17-20) y buenos (1 Sm 29,9). En la semejanza del hombre con Dios se halla una concepción antropomórfica de Yahveh. (-97 98-)

El hombre fue creado semejante a Dios para dominar la tierra. En los mitos de la creación de Sumer y de Babilonia el hombre es creado para trabajar para los dioses. Dios creó no sólo al hombre, sino también a la mujer. Este relato no se vincula con mitos, especulaciones gnósticas, divinización del sexo, o con el ascetismo. En la religión cananea el hombre participaba de lo divino mediante la prostitución sagrada.

Después de la creación Yahveh descansó. En la epopeya babilónica de la creación del mundo, Ma rduk, que es el dios creador, es glorificado por los dioses superiores, recitando sus cincu enta nombres .

La narración bíblica es totalmente diferente en el final del relato. Con este descanso Dios instituye el sábado. Este relato es único dentro de las cosmologías orientales. Data de la época del destierro de Babilonia, pero sus raíces son mucho más antiguas. Sólo se puede hablar de la dependencia de este relato respecto a otros mitos de religiones del Oriente en un sentido restringidísimo, al no describirse lo que es el acto creador, aunque queda un eco del pensamiento cosmológico del Oriente Antiguo. En la narración bíblica no aparece ningún combate entre dos principios cósmicos primordiales personificados, ni enemistad contra Dios. El caos no tiene fuerza propia. Ningún texto de Ugarit se parece nada al relato bíblico. La fe en Yahveh impedía al autor hablar en tono mitológico de combate de dioses, o divinizar la naturaleza. Se ha eliminado de este relato toda representación dualista de la lucha entre Dios y los monstruos de l caos. Es mítica en dicha narración la idea de un tiempo primordial, de un origen del mundo, que lo contiene en todos sus elementos. La historia de la creación ha perdido así la posibilidad de insertarse en el culto. Queda reducida a un suceso pasado. Sólo es la base de la historia posterior. Se ha abandonado la posibilidad de ritualizarla en el culto como suceso del origen. Es simplemente una historización del mito. Un segundo relato de la creación puede leerse en Génesis 2. Es de tipo mesopotámico, posiblemente filtrado a través de la religión cananea. Como punto de comparación con el relato bíblico se examinan brevemente varias mitologías de Sumer, de Babilonia y de Fenicia. (-98 99-)

3. COSMOLOGÍA DE SUMER

Los súme nos ya especulaban sobre la naturaleza del universo, su origen y su funcionamiento . En el III milenio a.C . apareció en Sumer una cosmología y una teología. Los autores de los mitos se proponían exaltar a los dioses y sus hazañas. Admitían sin reparos las nociones de la teología de su tiempo. No se ocupaban de los orígenes ni de su evolución. Los súmenos parten de datos relativamente objetivos y concretos, basados en la apariencia. Sintieron la necesidad de explicar el origen de los elementos cósmicos y de fijar entre ellos un orden de sucesión. Esta cosmogonía, que en principio se confunde con la teogonía, no ha quedado, en su conjunto, expuesta en ningún lugar. El más grande mito de la creación en lengua sumeria lleva por título Enki y el orden del mundo, que S.N. Kramer fechaba en el III milenio a.C. Por el contrario, A. Falkenstein lo data en el período de Isin (2003-1794 a.C.).

El mito sumerio habría sido reelaborado por los semitas. Los mitos de la creación, redactados en lengua sumeria son, pues, anteriores a los escritos en lengua acadia. Hay, sin embargo, una interdependencia entre los mitos de la creación en sumerio y en acadio. Hasta el II milenio a.C., no aparecen en Mesopotamia verdaderos mitos de la creación, pero se detectan huellas de la creencia de sus habitantes en un ordenado desarrollo de la creación que aparece en textos redactados en lengua acadia presargónica y sargónica. Es una documentación escasa, que L. Cagni extrae de la onomástica.

4. COSMOGONÍA SUMERIA

S.N. Kramer ha llegado a las siguientes conclusiones después de examinar diferentes textos sumerios de carácter cosmogónico:

1.º En una cierta época el cielo y la tierra formaban una unidad.

2.º Ya existían algunos dioses antes de la separación de la tierra y del cielo. (-99 100-)

3.º Cuando e sta separación de la tierra y el cielo tuvo lugar, fue el dios del cielo An, el que se llevó el cielo, y el dios del aire, Enlil, la tierra.

El investigador americano señala algunos puntos que no estaban ni formulados, ni implica dos en estas afirmaciones:

1.º ¿Se creía que el cielo y la tierra habían sido creados? y en caso afirmativo ¿Por quién?

2.º ¿ Cómo era la forma del cielo y de la tierra tal y cómo la representaban los sumerios?

3.º ¿ Quién había separado el cielo de la tierra?

Kramer encontró textos sumerios que responden a estas tres preguntas. A la primera cuestión halla respuesta en una tablilla que contiene la lista de los dioses sumerios, en la que la diosa Mammu, cuyo nombre se escribe con el pictograma del vocablo mar, es designada como "la madre que da la vida al cielo y a la tierra". El cielo y la tierra lo imaginaban los sumerios como producidos y creados por el mar primitivo.

A la segunda pregunta responde el mito que lleva por título El ganado y el grano. Los sumerios imaginaban el cielo y la tierra reunidos como una montaña, cuya base era la sede de la tierra y cuya cima era la cumbre del cielo.

En un poema que cuenta la invención de la azada se indica que Enlil, dios del aire, separó el cielo de la tierra.

La cosmogonía de los súmenos según Kramer consistía en los siguientes puntos:

1.º En un principio existía el mar primordial. Nada se dice de su origen, ni de su nacimiento. Los sumerios, probablemente, creían que había existido siempre.

2.º Este mar primordial produjo la montaña cósmica, compuesta del cielo y la tierra, aún entremezclados y unidos.

3.º Personificados y concebidos como dioses de forma humana, el cielo, llamado dios An representó el papel del macho y la tierra, Ki, la hembra. De su unión nació el dios del aire Enlil. (-100 101-)

4.º Enlil separó el cielo y la tierra; mientras su padre, An, se llevaba el cielo, Enlil se llevaba la tierra, su madre. La unión de Enlil con su madre, la tierra, originó el universo organizado: la creación del hombre, de los animales, de las plantas, y el establecimiento de la civilización y la invención del arado y del azadón.

Los primeros dioses se confundían con elementos cósmicos: cielo, tierra, aire y agua. Los dioses cósmicos engendraron otros dioses. Eran considerados como los verdaderos creadores, organizadores y mantenedores del cosmos. Cada dios tenía a su cargo un determinado elemento del universo, según reglas bien establecidas.

Otros dioses se repartían el gobierno de los cuerpos celestes: el sol, la luna y los planetas; las fuerzas atmosféricas como el viento, el rayo y la tempestad; y en la tierra las montañas y las llanuras; los elementos de la civilización, como las ciudades, los Estados, los diques, los campos y las granjas y ciertas herramientas de trabajo, como el pico, el molde de fabricar ladrillos y el arado.

En el panteón sumerio los dioses estaban jerarquizados, como los hombres en la tierra. Los súmenos elaboraron la teoría del poder creador de la palabra divina.

Pa ra los sumerios el universo era un terreno reservado a los dioses. Los dioses, cuando su presencia en el universo no era necesaria, vivían en las montañas del cielo y de la tierra. El dios Luna se desplazaba en barca, el dios Sol en carro y el dios de la tempestad en las nubes.

El tercero de los grandes dioses sumerios es Enki, dios del abismo, del océano y de la sabiduría. Se ocupaba, de acuerdo con Enlil, de las actividades de la tierra. Enki decretó el destino de Sumer. Enki bendijo los árboles y las cabañas, los bueyes y los pájaros, la plata y el oro, el bronce y el cobre, así corno a los habitantes del país de las montañas negras (¿Etiopía?). Enki llenó los ríos Tigris y Éufrates de agua y encargó al dios Enbilulu que cuidase de ellos. Él llenó de peces los ríos y entregó su cuidado al hijo de Kesh. Regulaba los movimientos del mar (el golfo Pé rsico) y nombró responsable a la diosa Sirara. Los vientos los confió al dios (-101 102-) Ishkur, que cabalgaba sobre el trueno y sobre la tempestad. Se ocupó, a continuación, del arado y del yugo, de los campos y de la vegetación.

El azadón y el molde de ladrillos los entregó Enki al cuidado de Kabta, dios de los ladrillos. Fabricó el instrumento de construcción llamado qugum.

Cimentó las casas y los edificios confiándolos al cuidado de Mushdamma, el gran constructor. Al rey de la montaña, Sumugan, encargó la vigilancia de la vida vegetal y animal. Finalmente levantó establos y rediles, cuyo cuidado encargó a Dumuzi, dios-pastor.

Los sumerios el buen gobierno no sólo lo confiaban a determinados dioses, sino a leyes y a fuerzas impersonales, así como a reglamentos divinos. En el primer análisis de los elementos de la civilización un poeta catalogó, en un mito, cerca de cien, de los que sólo sesenta son inteligibles en el texto. Estos elementos son, fundamentalmente, las instituciones, ciertas funciones de la jerarquía sacerdotal, los objetos de culto y comportamientos del espíritu.

En otro mito sumerio Inanna, diosa protectora de Uruk, reina del cielo, quiso aumentar la prosperidad de su ciudad y convertirla en el centro de la civilización sumeria, para lo cual se dirigió a Eridú, que había sido el centro, hasta entonces, de la civilización, donde Enki habitaba en el abismo de las aguas y tenía las leyes divinas fundamentales de la civilización. Inanna planeó arrebatárselas. Enki, prendado de sus encantos, envía a su mensajero Isimud. Durante el festejo le entrega Enki las cien leyes divinas que Innana se lleva en su barca celeste. Una vez que se le pasan los efectos del banquete, Enki se entera de que le han sustraído las leyes divinas. Ordena a Isimud y a sus monstruos marinos que persigan a Inanna y que en la primera parada le quiten la barca celeste y le permitan continuar su viaje. Finalmente Ninshubur impidió que en las paradas Isimud y los monstruos marinos se apoderaran de las leyes, que llegaron a Uruk.

5. COSMOGONÍA BABILÓNICA

Los dos principales mitos de la creación, redactados en lengua acadia, son el de Atrahasis y el Enuma elish.

El primero, el Mito de Atrahasis, se fecha, con mucha probabilidad, (-102 103-) en tiempos de la I Dinastía de Babilonia. El original debíoa tener 1245 versos. El mito de Atrahasis se copió varias veces en los períodos tardo-asirio y tardo-babilónico. El mito trata del mundo divino en los orígenes de la creación, del destino del hombre y del diluvio. El contenido del mito es de suma importancia para el relato bíblico. La descripción acadia más antigua del diluvio es la que se lee en este mito. Dicha narración es la inspiración, con toda probabilidad, de la tablilla XI del Poema de Gilgamesh y de los capítulos 6-8 del Génesis.

El Enuma elish, que recibe este nombre por las primeras palabras del relato, comienza afirmando que al principio no existía en el cielo nada de lo que ahora se observa, ni en la tierra.

El mito continúa con la declaración de que la mezcla de las aguas, hecha por Apsu y por Tiamat, o sea , de las aguas de debajo del suelo (Apsu) y de las aguas saladas del mar (Tiamat), originó toda la creación, comenzando por la procreación del dios. Las aguas en este relato se consideran una pareja compuesta de varón y hembra, que es el principio generador.

Sigue la narración de la lucha por el predominio de los dioses. Los más jóvenes se rebelan contra Apsu y Tiamat, que eran sus padres. Los progenitores pretendían destruirlos y prepararán un ejército a cuyo mando colocan a Kingu. En tal situación Marduk, dios de la dinastía de Babilonia desde tiempos de Hammurabi, es el único que se atreve a enfrentarse a Apsu, a Tiamat y a Kingu. Los restantes dioses reconocen el primado de Marduk, que mató a Apsu, a Tiamat y a Kingu.

Marduk con el cuerpo de Tiamat y la sangre de Kingu creó el cielo físico, todos los seres de la tierra y el hombre. Este mito fundamenta el primado de Marduk, y trata detenidamente de la creación del mundo y del hombre.

L. Cagni fecha este poema a fines del II milenio a. C. La redacción más completa proviene de la biblioteca de Asurbanipal (668-627 a. C.) en Nínive.

Lara Peinado y García Cordero recogen la sistematización de J. Le Gruen sobre los paralelismos y las diferencias entre la Biblia y el Enuma elish. (-103 104-)


Génesis Enuma  elish
Génesis
Enuma elish
Al principio creó Dios los cielos y la tierra.

Cuando en lo alto el cielo aún no había sido nombrado; y abajo la tierra no tenía nombre.
Caos creado por Dios.
Caos inicial, anterior a los dioses y de donde ellos tienen su origen.
Este caos es tenebroso y acuoso.
Este caos es acuoso.
Tehom no personificado.
Dos principios: Apsu y Tiamat, personificación de las aguas dulces y saladas respectivamente.
El espíritu de Dios se cernía sobre las aguas.
Teogonía: Creación de numerosos dioses (Lahmu, Lahamu, Arishar, Kishar, Anu, Nudinimud, Mummu, etc.).
Mediante la palabra todopoderosa Elohim crea la luz y la separa de las tinieblas.
Marduk ensaya la eficacia de su palabra y hace desaparecer y aparecer un vestido.

Combate entre Marduk (el orden) y Tiamat (el caos).
Elohim crea el firmamento (cielo) que separa  las aguas superiores de las inferiores.
Marduk crea el cielo de una de las dos mitades de Tiamat.
El firmamento soporta las aguas superiores.
Este cielo es una bóveda sólida que sostiene el océano celeste.
Las aguas inferiores se juntan en un lugar. Aparece la tierra.
Funda Marduk el Esharra. Situó en los cielos elementos atmosféricos y estableció la tierra. Nacimiento del Éufrates y del Tigris.
Elohim crea dos luminarias: el sol y la luna para separar el día de la noche y servir de señales a las estaciones, días y años. Creó también las estrellas.
Marduk creó la luna para "determinar los días"; "las estaciones" de los dioses, las estrellas; tres constelaciones para cada mes; determinó los días del año; Nebiru. Creación también del sol (Shamash). Separación de la noche y del día.
Elohim crea las plantas.
Marduk es el creador de la sementera, de los cereales y de las plantas.
Elohim crea los animales marinos y los pájaros; después los animales terrestres.
Animales y plantas o al revés. Las lagunas del texto permiten suponer estas creaciones.
Elohim los bendice y les ordena que se multipliquen.

"Hagamos al hombre..."
Marduk hablando a Ea: "Voy a crear un hombre..."
Yahveh- Elohim planta un jardín en Edén para colocar allí al hombre.

"No es bueno que el hombre esté solo..."

El hombre cultivará el Paraíso la mujer será su ayuda.
El hombre estará al servicio y culto de los dioses.
"Que tenga poder sobre los animales"

El hombre fue modelado por Dios a partir de arcilla; un soplo divino le dio la vida. La mujer fue formada de una costilla del hombre.
El hombre fue creado por el dios Ea con la sangre del dios Kingu, muerto para este fin.
"Macho y hembra".
"La humanidad". "Es gente". Cuatro "cabezas negras".
Bendición divina. Multiplicaos, llenad la tierra. Comed de todo fruto, excepto de aquel producido por el árbol de la ciencia del bien y del mal.
Que las gentes recuerden, comenten y alaben los cincuenta nombres de Marduk.
 

 (-104 105-)

6. TEOGONÍA MESOPOTÁMICA

Los dioses de Mesopotamia, de Babilonia y de Asiría no han existido siempre, al contrario que Yahveh. Los dios es se engendran unos a otro s. La religión sumeria cono ce varias generaciones de dioses y muchas deidades son nombradas padre y madre de los dioses.

Anu en la tradición mesopotámica es el primero de los dioses. El mito del Enuma elish presc inde de la genealogía de las otras divinidades y afirma la supremacía de Marduk. En opinión de L. Cagni los habitantes de Mesopotamia no se plantearon el problema de la eternidad divina a pesar de frases como "Marduk, creador de sí mismo", que sería una expresión de henoteísmo también documentado en la Biblia. Por el contrario, Yahveh era eterno.

7. ANTROPOMORFISMO

Según el Mito de Atrahasis el dios de la sabiduría Enki/Ea es el creador del hombre, para que éste sea el cuidador del servicio de los dioses, o sea, del culto divino. El hombre se compone de un elemento terreno, arcilla, y de un elemento divino, carne y sangre. En cambio, en los mitos sumerios, en opinión de G. Pettinato, el hombre es creado por emersión, como una planta que brota del suelo. El historiador eclesiástico Eusebio de Cesárea en su Crónica, escrita a comienzos del s. IV, conserva una cosmogonía babilónica sacada de Beroso, sacerdote de Babilonia, afincado en la isla de Cos, donde abrió escuela. Beroso, probablemente antes del 280 a.C., escribió en tres libros las Babyloniaká, que dedicó a Antioco I (292-261), rey seléucida. La obra recoge las tradiciones de los babilonios. Beroso, más que como historiador, alcanzó prestigio como filósofo y astrónomo. El polifacético Cornelio Alejandro Polihístor de Mileto, entre los años 80-35 a.C., extractó los libros de Beroso en su obra titulada Caldaica. La obra de Polihístor no ha llegado tampoco completa. Es conocido su contenido a través del extracto que de ella ofrece Eusebio con ocasión de discutir, al comienzo de su obra, la cronología de los caldeos propuesta (-105 106-) por Alejandro Polihístor, Abideno y Josefo. La cosmogonía babilónica ocupaba el primer libro de los tres escritos por Beroso, Esta cosmogonía está puesta en boca de Oannes, el mítico personaje que enseñó a los hombres la escritura y a vivir en comunidad. Beroso afirma que Oannes escribió una cosmogonía que él utiliza. El texto de Eusebio (Jacoby, F Gr Hist 680 f la 3-9) dice así:

En Babilonia se estableció una gran multitud de forasteros en el país de los caldeos. Habían vivido libremente como las bestias privadas de razón y las fieras salvajes. En el primer año apareció, procedente de el Mar Rojo, en el centro y del territorio de Babilonia, una fiera monstruosa, cuyo nombre era Oan, como Apolodoro puntualiza a en su libro.

Tenía pies como los de un hombre. La voz era semejante a la de los hombres. De esta fiera se había conservado la figura. Afirma que durante todo el día la bestia tenía trato con los hombres y no comía nada. Oannes enseñó a los hombres el conocimiento de la escritura y los métodos diferentes de las artes, la construcción de la ciudad y de los templos, Enseñó el cumplimiento de las leyes, como los límites del territorio y de las parcelas. Había también enseñado a recoger el grano y los frutos. Que general, transmitió a los hombres todo lo que es útil siempre para la vida en común. Después nadie inventó nada más. Al aparecer el sol, la bestia Oan se sumergía en el mar y de noche llevaba una vida de anfibio. Más tarde aparecieron otras fieras parecidas sobre el las que daría noticias en el libro dedicado al rey. Escribe Beroso de Oan que había escrito sobre la creación, sobre las constituciones y que había concedido a los hombres el lenguaje y la capacidad artística.

Oan afirma que hubo un tiempo en que todo era oscuridad y agua. Había otras bestias, de las que una parte se auto engendraba, provista de formas que engendraban la a la vida. Habría engendrado hombres provistos de dobles alas. Además de éstos también otros con cuatro alas y dos rostros; y con cuerpo y con dos cabezas, masculina y femenina, y dos naturalezas, masculina y fe menina. Además aún, otros hombres con piernas de cabras y cuernos en la cabeza. Otros con pies de caballo. Otros de cuerpo de caballo, en la parte trasera y humana en la delantera, que tenían la forma de hipocentauros. Igualmente habían (-106 107-) engendrado toros con cabeza humana y perros con cuerpos, cuya cola era como la cola de los peces, que se movía detrás de las partes traseras. También engendraron caballos con cabeza de perros. También hombres monstruosos con cabeza de caballo cuerpo humano y cola de peces.

Además de todo esto un revoltijo de seres en forma de dragones, peces, reptiles, serpientes y una cantidad de seres monstruosos de formas múltiples y diferentes unos de otros, cuyas figuras se conservaban en tiempo de Belos representadas unas junto a otras. Una mujer llamada Markaya, en lengua ca ldea Thalattas y en griego Talatta, había dominado todos estos seres. Mientras todo este conjunto está en el interior de una masa caótica, Belos lo atacó y dividió la fémina por la cintura. De una mitad hizo la tierra, de la otra el cielo. También exterminó las restantes fieras que vivían en ella. Afirma alegóricamente y en sentido figurativo, que una tal cosa estaba mitologizada en extremo, sobretodo cuando afirma que por todos los lugares había humedad y agua, y que había sólo monstruos, aquel dios había cortado la cabeza y los otros dioses habían recogido la sangre que brotaba de él, la habían mezclado con la tierra y de él habían creado los hombres. Por esta razón se verían inteligentes y partícipes del espíritu de la raza divina. Se dice que Betos, nombre que en griego se traduce por Zeus y en lengua armenia por Aramazd, que cortó por la mitad las tinieblas y separó el cielo y la tierra y organizó el mundo. Las fieras no soportaron la luz y perecieron. Belos al ver el país desierto y estéril, ordenó a uno de los dioses mezclar la sangre que brotaba de su cabeza con la tierra y crear hombres, otras fieras, bestias salvajes y la Luna y los cinco planetas. Todo esto cuenta según Polihístor, Beroso en su libro primero.

El monje bizantino Jorge Sincello (Jacoby, F Gr Hist 80 F ib 3-9), que vivió en el año 800, utilizó la Crónica de Eusebio que casi sigue al pie de la letra. Puntualiza también que Oannes "transmitió a los hombres el conocimiento de la escritura, de la matemática, de todo género de artes, el modo de fundar ciudad y de los templos, y enseñó la introducción de las leyes, de la geometría. Mostró las semillas, y la recolección de frutos y en general trasmitió a los hombres todas las cosas que se utilizan en la vida" (-107 108-)

8. LA COSMOGONÍA BABILÓNICA DE ABIDENO

Esta cosmogonía está recogida en Eusebio dos veces, en la Crónica (Jacoby F Gr Hist 685 F la) y en la Praeparatio evangélica (Jacoby, F Gr Hist 688 F Ib). Al principio todo era agua llamada mar. Belos puso límite a las aguas y a cada una asignó su territorio y fortificó Babilonia, circundándola con una muralla, que con el paso del tiempo se arruinó. Nabucodonosor la rodeó de nuevo con una muralla, que duró hasta los tiempos en que el dominio macedónico la protegió con puertas de bronce. Los dos textos afirman lo mismo.

9. RELATO DEL PARAÍSO

El relato yahvista (Gn 2, 4b-25) es el siguiente:

TEXTO 5

El día en que hizo Yahveh Elohim tierra y cielos, ningún árbol campestre existía aún en la tierra y ninguna hierba del campo había germinado todavía; pues Yahveh Elohim no había

TEXTO 6

hecho llover sobre la tierra, ni hombre existía para cultivar el suelo, ni corriente que surgiendo de la tierra regase toda la superficie del suelo.

TEXTO 7

Entonces formó Yahveh Elohim al hombre del polvo del suelo, e insuflando en sus narices aliento de vida, quedó constituido el hombre como alma viviente.

TEXTO 8

Luego Yahveh Elohim plantó un vergel en Edén, al oriente, y allí colocó al hombre que había formado.

TEXTO 9

Yahveh Elohim hizo, germinar del suelo toda suerte de árboles gratos a la
vista y buenos para comer y, además, en el interior del vergel, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

TEXTO 10

Brotaba de Edén un río para regar el vergel, y desde allí dividía se y formaba cuatro brazos.

TEXTO 11

El nombre del primero es Pishón, el cual es el que circuye todo el país de Hawilah, donde se halla el oro,

TEXTO 12

y el oro de este país es excelente. Allí se da (también) el bedelio y la piedra de shóham.

TEXTO 13

El nombre del segundo río es Gihón, el cual es el que circuye todo el país de Kush.

TEXTO 14

El nombre del tercer río es Hiddeqel (Tigris), el cual corre el este de Assur, y el cuarto río es Feral (Éufrates). (-108 109-)

TEXTO 15

Así, pues, tom ó Yahveh Elohim al hombre y le instaló en el vergel de Edén, para que lo cultivara y guardara.

TEXTO 16

Luego dio Yahveh Elohim orden al hombre, diciendo: "De todo árbol del vergel podrás comer libremente,

TEXTO 17

pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no has de comer, pues el día en que de él comas morirás sin remedio".

TEXTO 18

Díjose después Yahveh Elohim: "No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda si milar a él".

TEXTO 19

Entonces Yahveh Elohim, habiendo formado de la tierra todos los animales del campo y todas las aves de los cielos, los condujo ante el hombre para ver cómo ios llamaba, y que toda denominación que el hombre pusiera a los animales vivientes, tal fuera su nombre.

TEXTO 20

El hombre impuso, pues, nombres a todos los ganados, a todas las aves del cielo y a todas las bestias salvajes; mas para el hombre no se halló ayuda similar a él.

TEXTO 21

Así, pues, Yahveh Elohim infundió un sopor sobre el hombre, que se durmió; entonces le tomó una de las costillas, cerrando con carne su espacio.

TEXTO 22

Luego Yahveh Elohim transformó en mujer la costilla que había tomado del hombre y la condujo al hombre.

TEXTO 23

El hombre exclamó entonces: "Esta (sí que) es esta vez hueso de mis huesos y carne de mi carne. A ésta se le llamará "varona", porque de varón ha sido tomada".

TEXTO 24

Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre y se unirá con su mujer, formando ambos una sola carne.

TEXTO 25

Ahora bien, los dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no sentían vergüenza.

En este relato, lo importante es el hombre, al que Dios cuida. Las concepciones cosmológicas son aquí diferentes de las expuestas en el primer relato de la creación. El jardín del Edén, lleno de árboles era custodiado por querubines. En la mitología babilónica, los querubines, mi tad hombres y mitad animales, eran los guardianes de los templos y de los palacios. En este relato el elemento mítico ha desaparecido casi por completo. La palabra "Edén" se encuentra en los profetas como un concepto claramente definido de una plastificación mitológica. Así en Isaías durante el destierro de Babilonia se lee: "Cuando haya consolado Yahveh a Sión, haya consolado todas sus ruinas y ha ya trocado el desierto en Edén y la estepa en Paraíso (-109 110-) de Yahveh" (Is 51, 53). Esta idea es expresada igualmente por Ezequiel (28, 13; 31, 9) entre los años 593 y 571 a.C. En el relato del Paraíso el jardín no se designa como jardín de Dios, ni como morada de los dioses. Está plantado sólo para el hombre.

Los mitos de muchos pueblos mencionan a un árbol de la vida cuyos frutos si se comen producen la inmortalidad. En el relato bíblico esta idea es muy chocante, debido a lo refractaria que es la Biblia a la mitología. El relato yahvista de fa creación (Gn 2, 9) menciona el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Es una versión de origen mesopotámico o cananeo que sólo se encuentra otra vez (Gn 3, 22-24), y se recuerda después en el Apocalipsis (Ap 22, 2).

En la historia de la caída (Gn 3, 1-24) la serpiente es considerada como uno de los animales creados por Dios. No es símbolo de Satán ni de un poder demoníaco, por esta razón, el relato no tiene relación alguna con el mito. Los querubines, que se mencionan al final del relato acompañaban a la divinidad (Sal 18, 11) y protegían también las áreas sagradas (1 Re 8, 6-7). La zigzagueante espada es una objetivación mítica del relámpago. Este relato, aunque no se ha descubierto en él hasta el momento presente un trasunto babilónico o de otro origen, debe vincularse con los mitos orientales, de la creación del hombre, la montaña de los dioses, el árbol de la vida, los querubines, el agua vivificante, etc., mito que resuena en Ezequiel (Ez 28, 11-19) historiado referente al rey de Tiro. El mundo que narra el autor del relato no tiene nada en común con un verdadero mito. El carácter mitológico es mucho más fuerte en el texto de Ezequiel.

Es una descripción sencilla del estado original, que utiliza algunas concepciones mitológicas. El relato bíblico es muy sobrio, si se les compara con las descripciones recargadas de otros mitos. No hay ninguna descripción del ambiente de tipo mitológico. Con posterioridad, la Biblia alude a la historia de la caída. Los trazos míticos de la descripción del Paraíso son funciones de la narración etiológica para explicar la atracción del hombre y de la mujer, las molestias de la preñez de la mujer, la fatiga de los trabajos y la pobreza de la tierra cultivada. El relato de la caída es un caso muy típico de narración etiológica diferente del verdadero mito. Es (-110 111-) una explicación ajena al mito. A la fatigosa vida actual del hombre se contra pone la imagen de una vida mejor representada míticamente como la forma de vida primordial. La vida perdida de felicidad no se puede representar sin introducir motivos míticos. Para el narrador hebreo los mitos contados no revisten un carácter mítico, que tuvo en la exégesis de finales del judaismo y en los escritores cristianos. La caracterización mítica se observa en las figuras de Adán y de Eva, que son el modelo ejemplar para toda la humanidad. En el relato yahvista Adán conservó la fisonomía del primer hombre en sentido histórico.

Existen muchas analogías entre los mitos sumerios y algunos de los de la Biblia, cuyo conocimiento debió llegar a los hebreos a través de los fenicios, en opinión de S.N. Kramer, que cita en este sentido el poema mítico sumerio titulado Enki y Ninhursag, poema de 278 líneas, que trata del Paraíso, no del bíblico, sino del paraíso que prepararon los dioses para ellos en la tierra de Dilmun.

Los puntos de contacto entre el paraíso sumerio y el bíblico, según S.N. Kramer, son los siguientes :

La noción de paraíso parece ser de origen sumerio y está localizado en una región concreta. Es muy probable que el país de Dilmun, donde los. sumerios localizaron el paraíso, estuviera al sudoeste este Persia. Aquí colocan los babilonios el "país de los vivientes". Yahveh plantó el Edén hacia Oriente.

El paraíso hebreo estaba regado por cuatro ríos, al igual que el país de Dilmun. Enki, el dios del agua ordenó a Utu, el dios del Sol, que hiciera brotar agua fresca de la tierra para regar el suelo, que se convierte así en un riquísimo jardín. Lo mismo narra el relato bíblico. En Dilmun las fieras salvajes no atacan y no hay ningún tipo de enfermedades, como tampoco las hayen el jardín hebreo.

En tercer lugar, la maldición a la mujer de parir con dolor implica un estado superior al descrito en el mito sumerio en el que las mujeres paren sin dolor. (-111 112-)

Finalmente, la falta cometida por Enki al comerse las ocho plantas de Ninhursag equivale a la falta de Adán y de Eva al comerse la manzana.

La leyenda bíblica del nacimiento de Eva de una costilla de Adán, comparada con el mito del paraíso sumerio, proporciona la explicación de uno de los enigmas más embarazosos de la Biblia, donde Yahveh crea a la primera mujer de la costilla de Adán. En el poema de Dilmun una de las partes enfermas de Enki es la costilla, que en lengua sumeria es ti.

La diosa que sana la costilla de Enki es Ninti, "la dama de la costilla"; ti significa en sumerio "hacer vivir". El retruécano sumerio que identifica a "la dama de la costilla" con "la dama que hace vivir", pasó a la Biblia.

10 . RELATO DEL DILUVIO UNIVERSAL

El relato sobre el diluvio universal que nos es transmitido por Génesis reza así:

TEXTO 1

Entonces dijo Yahveh a Noé: "Entra tú y tu familia en el arca, pues he observado que eres justo ante mí en esta generación.

TEXTO 2

De todos las bestias puras te cogerás siete parejas, macho y su hembra; y de todas las bestias impuras, dos, macho y su hembra.

TEXTO 3

También de las aves del cielo siete parejas, macho y hembra, para que perviva la raza sobre la haz de toda la tierra.

TEXTO 4

Pues dentro de siete días voy a hacer llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y aniquilaré de la superficie del suelo todos los seres que produje".

TEXTO 5

Noé hizo conforme a cuanto Yahveh le había ordenado.

TEXTO 6

Era Noé de seiscientos años de edad cuando tuvo lugar el diluvio, las aguas sobre la tierra.

TEXTO 7

Ante las aguas diluviales entró Noé en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.

TEXTO 8

De las bestias puras, y de las bestias que no lo son, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre el suelo,

TEXTO 9

vinieron a Noé al arca, de dos en dos, macho y hembra, según había mandado Elohim a Noé.

TEXTO 10

A los siete días, las aguas del diluvio irrumpieron sobre la tierra.

TEXTO 11

En el año seiscientos de la vida de Noé, el segundo mes, el día diecisiete del mes, en ese día se hendieron todas las fuentes del gran abismo y las compuertas del cielo se abrieron;

TEXTO 12

y duró (-112 113-) el aguacero sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

TEXTO 13

En aquel mismo día entró en el arca Noé, acompañado de Sem, Cam y Jafet, sus hijos, y con ellos la mujer de Noé y las tres nueras del mismo.

TEXTO 14

Ellos y todas las bestias salvajes, y todos los ganados por sus especies, y todos los reptiles que reptan sobre la tierra por sus especies, y todas las aves por sus especies, todo pájaro, todo alado.

TEXTO 15

Se llegaron a Noé, al arca, parejas de toda criatura dotada de soplo de vida,

TEXTO 16

y los que entraban, macho y hembra de toda criatura entraban, conforme Elohim habíale ordenado. A continuación cerró tras él Yahveh.

TEXTO 17

Duró el diluvio sobre la tierra cuarenta días, y las aguas se multiplicaron y alzaron el arca, la cual se elevó por cima de la tierra.

TEXTO 18

Las aguas fueron arreciando y se multiplicaron mucho sobre la tierra, mi entras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.

TEXTO 19

Las aguas, pues, crecieron muy mucho por encima de la tierra, de suerte que quedaron a cubiertas todas las más altas montañas que bajo el cielo entero existían.

TEXTO 20

Quince codos más arriba crecieron las aguas, y quedaron cubiertas las montañas.

TEXTO 21

De esta suerte expiró cuanta criatura bullía sobre la tierra, en aves, ganados, fieras y en todo el pulular de seres que pululaban sobre la tierra, así como toda la humanidad.

TEXTO 22

Todo lo que contenía un aliento de espíritu vital en sus narices, de cuanto existía en la tierra firme, murió.

TEXTO 23

Así fue exterminado cuanto ser existía en la superficie del suelo, desde el hombre hasta la bestia, el reptil y el ave de los cielos inclusive; quedaron exterminados de la tierra, salvando tan sólo Noé y lo que con él estaban en el arca.

TEXTO 24

Ciento cincuenta días prevalecieron las aguas por cima de la tierra.

Este relato presenta ciertos rasgos comunes con el relato del diluvio de la Epopeya de Gilgamesh. En una versión sumeria del diluvio, la asamblea de los dioses decide destruir a la humanidad contra el parecer de algunos dioses. Uno de ellos informa al piadoso rey Ziusudra de la catástrofe que se avecina. Hoy día no se defiende ya que la narración bíblica proceda de la babilónica. Ambas dependen de una tradición más antigua, posiblemente originaria de Sumen.

Seguramente, cuando Israel entró en Canaán encontró ya una tradición sobre el diluvio. A pesar de las semejanzas materiales, existen diferencias profundas entre los dos textos. La versión babilónica es politeísta. Los dioses deciden aniquilar la ciudad de (-113 114-) Shuruppak. El dios Ea se lo comunica a Utnapistim, que es el protagonista. Ante el diluvio aúllan los dioses como fieras encadenadas, Ishtar grita como una parturienta. Terminado el diluvio el héroe es recibido entre los dioses. El diluvio es una catástrofe que alcanzó todo el cosmos. Se derrumbó todo el edificio del universo al derramarse el agua sobre la tierra y brotar el mar primigenio.

La creación vuelve con esta catástrofe primordial al caos, al juntarse de nuevo el océano primigenio y el caos. En 1960 se publicó la única versión de El diluvio de Babilonia hallada fuera de Mesopotamia, en Ugarit. Se refiere sólo al diluvio y no a la creación del hombre. El libro III de las Babyloniaká de Seroso narra el diluvio (Jacoby, F Gr Hist III C 378-382). Se indica que el protagonista por tres veces soltó pájaros para conocer si la tierra era habitable. El barco atracó en las montañas Gordianas de Armenia. Los habitantes del país lo desplazaron en parte.

11. RELATO DEL MATRIMONIO DE ÁNGELES

En este relato (Gn 6, 1-4), que describe el matrimonio de los ángeles con las hijas de los hombres, los actores son los ángeles que pertenecían al mundo de los elohim, no los hombres. El término hijo de Dios no tiene sentido mítico. Los gigantes son seres mitológicos semidivinos en principio. Posteriormente se aplica a hombres de gran altura (Nm 13, 33).

Los hijos de Dios, o hijos de los hombres en la mitología cananea de Ugarit son seres divinos o dioses especialmente relacionados con Ilu. En el judaismo tardío y en el cristianismo son interpretados como ángeles. Este relato en su origen parece ser un mito cananeo para explicar el origen de los héroes.

Los hijos que nacieron de esta unión fueron los gigantes (Dt 2, 20-21; Am 2, 9; Ez 32, 21, 27). En el primitivo mito es probable que la envidia a la divinidad juegue un papel importante. El relato ha sido desposeído de su carácter mítico, pues el autor sólo pretende contar la corrupción de los hombres, por la intromisión de potencias sobrehumanas de carácter demoníaco.

12. RELATO DE LA TORRE DE BABEL

Es el último relato de la historia de los orígenes. Está construido, al igual que los anteriores, con materiales muy antiguos. Este relato se lee en el Génesis (Gn 11, 1-9):

TEXTO 1

Formaba entonces toda la tierra, una misma lengua y unos mismos vocablos.

TEXTO 2

Pero al emigrar los hombres desde Oriente se encontraron una vega en el país de Shinar y allí se asentaron.

TEXTO 3

Dijéronse unos a otros: "¡Ea, fabriquemos ladrillos y cozámoslos al fuego!"; y les sirvió el ladrillo de piedra, y el asfalto, de argamasa.

TEXTO 4

Luego dijeron: "¡Ea, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo y así nos crearemos un nombre, no sea que nos dispersemos por la superficie de toda la tierra".

TEXTO 5

Yahveh bajó para ver la ciudad y la torre que habían construido los hijos del nombre,

TEXTO 6

y díjose Yahveh: "he aquí que forman un solo pueblo y poseen todos ellos una misma lengua, y éste es el comienzo de su actuación; ahora ya no les será irrealizable cuanto maquinen hacer.

TEXTO 7

Ea, bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, a fin de que nadie entienda el habla de su compañero".

TEXTO 8

Luego los dispersó Yahveh de allí por la superficie de toda la tierra y cesaron de construir la ciudad.

TEXTO 9

Por el lo se la denominó Babel, porque allí confundió (batal) Yahveh el habla de toda la tierra, y desde allí los dispersó Yahveh por la haz de la tierra entera.

Se trata de una saga etiológica. Se quiere explicar como se llega a la multiplicidad de lengua s y de pueblos. Esta leyenda no procede de Babilonia, aunque se localizó en esta ciudad famosa por sus torres descritas por Heródoto (I, 178-194) que la visitó en el s. V a.C. Probablemente la torre es la ziqqurat Etemenanki "Fundamento del cielo y de la tierra". La base era de 100 metros de lado, la altura de 91 metros y tenía siete pisos. En la parte superior se levantaba un templo construido con ladrillos vidriados de color azulado. En época helenística se destruyó parcialmente. La construcción de la torre era un peligro para los dioses, idea no presente en el texto bíblico. Se ha borrado todo dato histórico en el relato, que adquiere proporciones (-115 116-) de hecho primigenio. Los hombres se levantan contra Dios. Esta narración se ha considerado la última pieza de la historia de los orígenes.

Esta concepción de la historia de los orígenes de la humanidad, que comienza con el relato de la creación, se encuentra ya en Sumer y estaba fijado hacia el año 2000 a.C.

Un tema parecido al relato bíblico de la confusión de las lenguas se lee en el poema sumerio, que lleva por título Enmerkhary el señor de Arana, en el que, al parecer, se atribuye a Enki la confusión de las lenguas de la humanidad, descontento de que todo el mundo homenajeara a Enlil en una sola lengua. El tema sumerio era parecido al hebreo, con una diferencia importante. En Sumer la envidia de los dioses había ocasionado la caída del hombre, y en el relato bíblico era un castigo infligido al hombre, que intentó ser semejante a Dios.

Beroso presupone una saga babilónica, en el texto citado en otro lugar de este trabajo, saga no recordada en los textos de Polihístor y de Eusebio.

Antes de aparecer Oannes la humanidad hablaba una sola lengua. Después Nabu enseñó diversas lenguas a diferentes pueblos. El mito de la confusión de las lenguas se documenta, pues, también en la cosmogonía : babilónica. . . .


13. COSMOGONÍA FENICIA

Eusebio de Cesarea, historiador eclesiástico del s. IV, recogió en suPraeparatio evangélica una mitología fenicia de Filón de Biblos, autor que vivió entre los siglos I-II y que había traducido del fenicio al griego la Historia fenicia de Sanjuniatón. El valor de esta fuente es muy discutible, pero es la única mitología fenicia que nos ha llegado, y se presta a muy variadas interpretaciones. El hecho de que Porfirio, discípulo de Plotino (205-270), hombre cultísimo y serio, aceptase la existencia de Sanjuniatón, es una prueba de gran valor a favor de la veracidad de su testimonio. (-116 117-)

El texto de Eusebio es un centón literario, descriptivo, que por razones de espacio no podemos exponer en su totalidad. Comienza de la forma siguiente:

(I. 9.30) Después de hacer estas aclaraciones en el preámbulo, Filón aborda la traducción de Sanjuniatón, exponiendo de la manera siguiente la teología de los fenicios, (capítulo 10):

(1) Sitúa en el origen del universo un aire opaco y ventoso o un soplo de aire opaco, y el caos fangoso, tenebroso. Estos elementos eran infinitos y permanecieron sin límite durante largo tiempo. Pero cuando el soplo se enamoró de sus propios principios y se produjo una mezcla, se llamó a esta combinación el deseo, Aquí está el principio de la creación de todas las cosas. Pero el mismo no conocía su propia creación. De la unión del soplo consigo mismo nació Mot.

(2) Según unos, es el limo; según otros, la putrefacción de una mezcla acuosa. De aquí procede toda semilla de creación y la génesis del universo. Había animales desprovistos de sentimiento, de los que nacieron seres dotados de espíritu, y fueron llamados Zophasemin, esto es contempladores del cielo. Fueron hechos a imagen de un huevo y Mot lanzó sus fuegos, así como el sol, la luna, las estrellas y los grandes astros.

(3) He aquí más o menos su cosmogonía, preludio manifiesto del ateísmo. En seguida veremos cómo, según Filón, tuvo lugar la generación de los animales. Se expresa así:

(4) "Y estando el cielo en llamas, abrazando la tierra y el mar, provocó vientos, nubes, caídas y derramamientos considerables de aguas celestes. Una vez que, a causa del calor solar, estos elementos hubieron sido separados, alejados de su propio emplazamiento, y de nuevo unidos en el aire y entrechocados, entonces se produjeron truenos y relámpagos y, al retumbo del trueno, los animales dotados de inteligencia y de los que se ha hablado, se despertaron; fueron espant ados por el estruendo y machos contra hembras, comenzaron a moverse sobre la tierra y en el mar... (-117 118-)

La cosmología fenicia de Filón de Biblos, expuesta en términos mitológicos, trata del origen del cosmos, del origen de la cultura, de la genealogía de los dioses, de la repartición de la tierra entre éstos, y de la serpiente primordial.

Filón ofrece dos relatos de la Creación. Eliun es un dios creador, identificable con El-Elyon (Gn 14), con Elohim (Sal 57, 3; 68, 58) y con Yahveh-Elyon (Sal 7, 18; 48, 3). Eliun y Berut son los fundadores de Berito al comienzo del mundo,

Esta pareja divina habitaba también en las proximidades de Biblos, la primera ciudad del mundo fundada por El-Cronos. Allí se halló la basa de un altar dedicado a "Zeus muy alto", representado en un busto colocado de frente con sus atributos, el cetro y el rayo. En Biblos se tributaba culto a Eloim, citado en una inscripción (s. XI-X a.C.) que menciona a Baal-Shamin, a Baal Gebal y "a la totalidad de los demás dioses santos de Biblos". La ciudad contaba con un templo consagrado a Eliun. De la unión de éste y de Berut nació Epigeios "que más tarde se llamó Urano". En la mitología de Ugarit, El era tenido por el padre del hombre, y Asherat por la madre. El cielo y la tierra era hijos de Eliun y Berut, mito que encuentra correspondencia en el Génesis (2, 1). Este relato de la creación es propio de un medio cananeo, no ugarítico ni hebreo, y debe ser muy antiguo.

El dios El engendra a Ulomos, el mundo, y de éste procede Chusor, inventor del hierro y de la actividad artesanal, que conocería el arte de la magia y los dichos sapienciales. El arte de la construcción, la agricultura, el cuidado del ganado, la escritura y la navegación siguen a los primitivos inventos.

El dios El, "el muy alto", murió luchando contra bestias feroces, y sus hijos le divinizaron y le ofrecieron libaciones y sacrificios. Los dioses de Fenicia eran hombres divinizados, pero el texto, que en este caso no transcribe literalmente el original, sino que es una interpretación de Filón de Biblos, se presenta aquí como el mito de un dios que muere y resucita, es decir, Adonis. En la mitología ugarítica Aliyan Baal fue muerto por las fieras contra las que luchaba. El dios tuvo tres hijas y un hijo. Después de Anat, engendró un búfalo. Muerto Baal, (-118 119-) la diosa le ofreció un sacrificio de ciervos, corderos, bueyes, cabras montesas y asnos, sacrificio que Filón de Biblos ha cambiado por libaciones y sacrificios. El autor confundiría a Aliyan Baal que en la época en que escribe se había convertido en Hadad-, dios joven y batallador, con Eliun, dios padre. Filón se basa en una cuestión de nombre, pues en Ugarit a Aliyan Baal se le nombra "el Alto", y de este nombre se pasa fácilmente a Eliun, "el muy alto". Nuestro autor, pues, ha utilizado seguramente documentación muy antigua en este mito.

Filón recoge también otro episodio de Creación. De la unión del viento (Colpias) y de la noche (Baau) nacieron Aión y Protógonos, que eran hombres mortales.

Este relato se cree inspirado en el libro del Génesis. Viento es traducción del término hebreo "espíritu", Dios, y Baau transcripción de "cosa informe" de Génesis (1, 2), la tierra antes de su creación, es decir, el Caos. En los orígenes del universo había un viento fuerte y un caos oscuro, en lo que coincide, parcialmente, con las cosmogonías judía y mesopotámica. Del huevo cósmico resultan los astros y la separación del agua del cielo. La cosmogonía fenicia sigue el llamado Poema babilónico de la Creación.

Para el autor del Génesis, antes de la creación el mundo estaba compuesto por un núcleo de tierra cubierta de agua salobre. En el Génesis (1, 2) se menciona el océano primordial. De la mencionada pareja Colpias y Baau nacieron Aión y Protógonos, hombres mortales como ya señalamos. Es una interpretación tardía de carácter evemerista. La expresión de Filón de Biblos en el sentido de que Aión inventó el alimentarse de los frutos de los árboles encuentra equivalente en Génesis 3, 2.

En el mosaico de Cahba-Philippolis, que es una interpretación griega de la Creación, se encuentra la misma oposición que en Génesis (2, 4) y que en Filón de Biblos: de un lado, el universo; de otro, el hombre. Aión y Protógonos serían llamados "generación y generación" por Filón de Biblos, que en el Antiguo Testamento (Sal 89, 90, 91) indicaría la sucesión de los años.

En este texto de Filón se tendría un relato de la Creación de inspiración bíblica tocado de evemerismo. (-119 120-)

Avanzando en la narración se menciona a Agros y Agrotes, que completaron las casas. De ellos descienden campesinos y cazadores. Se les llama Atetes y Titanes... Más adelante Filón de Biblos afirma que Sitón es Dagón, inventor del trigo y el arado, llamado Zeus Arotrios, Zeus protector de la agricultura. A Dagón se le menciona en compañía de El-Cronos, dios padre, Ashrath-Betilo, diosa madre, Dagón, dios hijo, a los que se suma Ishtar.

Agrotes recuerda al dios Aliyan Baal, que en época de Filón era Júpiter Heliopolitano (muy venerado, como puntualiza el propio autor), que conservó hasta finales de la Antigüedad su ca rácter de dios del trigo, con el que se le representa en las gemas. Filón llama a Agrotes "el más grande de los dioses para los habitantes de Biblos". Adad (Hadad) es calificado por Filón como "el rey de los reyes, el más grande de los dioses". Se sospecha que en este último relato el autor ha utilizado textos de época helenística y romana relativos a Dagón y a Hadad.

Los dioses lucharon por la soberanía del mundo, lucha que terminaría con la victoria de Cronos (Baal Hamón), la muerte y la divinización de Urano, y la división de las ciudades fenicias entre los aliados de Cronos.

Se trata, en definitiva, de una descripción física del origen del mundo, sus sucesivas creaciones y la narración de las leyendas de Urano y de Cronos. El autor aplica la interpretación de Evémero, que vivió en el s. IV a.C., a los Titanes, a Pothos y a Eros.

Filón no menciona a Tiro, sino al dios Melqart. El rey de los dioses es Adodos (identificado con Demarous), es decir, Hadad. Baalat es la señora de Biblos. La divinización de los restos mortales del mar por Poseidón y los Cabiros, recuerda el triunfo de Baal sobre Yammu, y el texto podía interpretarse en el sentido de que los dioses de Beríío domesticaron el furor del mar.

En la narración de Filón se entremezclan materiales del mito cosmológico con elementos del mito teogónico, fiel reflejo de las teogonías griegas. La primera y más famosa es la de Hesíodo, que hoy se cree de origen oriental.

Filón puntualiza que las narraciones de Sanjuniatón y de Hesíodo presentan puntos de contacto, y que Hesíodo copió a los fenicios; si no a los fenicios, sí a los orientales. (-120 121-)

Filón, igualmente, cuenta que los fenicios siguieron a Ferécides de Siros, filósofo del s. VI a.C., y uno de los sie te sabios de Grecia, su teoría sobre la existencia de un dios supremo llamado Serpiente. El escritor cristiano de la escuela de Alejandría, Orígenes (Contra Cels.VI 42-43), escribe que Ferécides en su cosmología presenta a Cronos guiando un ejército contra Ofión. Es el mito de la lucha contra el caos primordial, según Damascio, en su obra titulada Dudas y soluciones sobre los primeros principios.

Dicho autor varió parcialmente esta cosmología, siguiendo al legendario Moco, en la que en origen desempeñan un papel importante el Éter y el Aire; en su obra recoge diferentes teogonías.

Damascio recuerda la obra demiúrgica de Cronos y el huevo cósmico. Eudemos de Rodas atribuía a los fenicios la tesis de que Cronos, Anhelo y Niebla, eran el origen de todas las cosas, y que de la unión de los dos últimos nacieron Aire y Aurora.

El mito fenicio, equivalente al de Saturno, del dios que se come a sus hijos, del que habla Filón de Biblos, está representado en el 500 a.C., o poco después, en uno de los relieves de Pozo Moro (Albacete), donde dos niños están en dentro de calderos. Los personajes con cabeza de animales son típicos del Norte de Siria, tierra de arameos, que intervinieron en la colonización fenicia en Occidente, como he demostrado en otro lugar. Otro mito fenicio transportado a Occidente podría ser el de Habis. En un relieve de Tiro con el nacimiento de Melqart se representa a un niño entre las patas de un gamo o cáprido. El hispanista Tsirkin relaciona este relieve publicado por H. Seyring en 1971 y por E. Will en 1995 con el mito de Habis, lo que es posible. (-121 122-)

BIBLIOGRAFÍA

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Balaram
ScaGoudy
FOLIO 4.2
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